jueves, 17 de agosto de 2017

SOMOS BALONES ROTOS

Cuando queremos jugar al fútbol sacamos el balón del trastero o del patio, escondido detrás de alguna maceta y lo apretamos con los dedos, lo limpiamos para que luzca brillante y lo botamos, con la única pretensión de conocer si tiene la presión necesaria para disputar un partido, sin que se interpongan quejas ni reclamos porque la pelota no reunía las condiciones necesarias para el juego.

En la vida nos olvidamos como ese balón escondido en aquel baúl del olvido, nos inflamos y nos miramos al espejo porque queremos aparentar lo que quizás no seamos y damos unos brincos al reconocer que precisamos unos días de ejercicio, con el único propósito de acomodar nuestra existencia a una terapia preventiva o a una compañía que siempre vivió practicando deporte y no queremos ser tachados de insensatos ni de hábitos sedentarios.

Al dar los primeros pasos nos desinflamos rápidamente y no seguimos el ejemplo porque nos falta la energía necesaria para reír o disfrutar con un mínimo esfuerzo, por lo que buscamos el rincón para refrescarnos, la silla para reposar nuestro desgaste o la cama que controle nuestras palpitaciones.

En el fondo somos balones rotos, descuidados en el tiempo y desinflados por un desinterés personal en mantener activas nuestras sensibilidades y aprehensiones, manejando nuestros intereses acorde a los ritmos que marca la moda o los presupuestos de una sociedad de consumo.

No estamos dispuestos para conversar cuando nace un diálogo ni somos oportunos para compartir cuando surge una necesidad, nos alejamos cuando se despierta la sensibilidad de un apoyo incondicional y balanceamos nuestros prejuicios si la presencia la confundimos con una pérdida banal de tiempo.

La pregunta que siempre me hago es por qué?

(1) No somos capaces de valorar lo que tenemos aprendiendo a mantenerlo en las mismas condiciones?
(2) Nos cuesta tanto trabajo revisar nuestras prioridades para que no huyamos ante una llamada?
(3) Nos llega a herir tanto la verdad absoluta si se pronuncia sinceramente?
(4) No salimos a nuestro propio rescate cuando el espejo nos llama la atención?
(5) No contestamos ante las preguntas que surgen de nuestros sueños?

Si todo transcurriese llenando de respuestas nuestra vida, reencontrándonos en cada paso, cicatrizando heridas del pasado, revisando nuestras opciones vitales, valorando lo que tenemos y lo que nos rodea, seríamos balones íntegros, dispuestos a disputar cualquier encuentro sin violar ninguna norma de juego y no balones desinflados, desacomodados, incompletos e incapaces de aportar al juego lo que la pelota da de movimiento, persecución, arte, traspaso, fairplay y carisma, de los que luego hablarán todos los espectadores y por lo que seguirán valorando el espectáculo, que al fin y al cabo son las vivencias que nos completan y que nos definen la personalidad de la que hoy hacemos gala.

Tu amigo, que nunca te falla, quisiera invitarte a que te revises en tu interior y que intentes dejar de ser un balón roto, por si se te necesita para disputar un diálogo -o un aporte válido- en el campo de fútbol de la vida.

Tu amigo, que nunca te falla




JUAN 

miércoles, 9 de agosto de 2017

VEO QUE NO TE VES




Hay muchos momentos, en nuestras vidas, en que creemos que todo nos va de maravilla y, mientras más nos vemos por fuera, mejor creemos que estamos por dentro.

Sin embargo, no estamos solos en el mundo y somos incapaces de mirar a nuestro alrededor y demostrar que formamos parte de una realidad a la que nos debemos y en la que nos tenemos que incluir, más pronto que tarde, para que sintamos la presencia de los demás y podamos aportar, al mismo tiempo, al estado de bienestar general mirando desde el corazón a los demás.

Pensamos que el espejo nos va a decir, como en el cuento de La Cenicienta, que todo está bien y que aparentamos lo que realmente somos, pero la realidad es diferente y sólo nos quedamos conformes cuando descubrimos algún limitante o problema en el otro y nos manifestamos incapaces de hacer nada por aliviarles su dolor o su pena, más allá de gritar y disculparnos con el futuro que nunca se detuvo en su marcha, pero aún así es valioso ejemplarizar nuestro apoyo incondicional, desde la arista que la vida nos lo pida.

Debemos entender que somos parte de una realidad, tan crítica como real, que nos brinda oportunidades de desarrollarnos y aspirar, pero que al mismo tiempo nos presenta amenazas, como castigos, que tenemos que aprender a superar para seguir creciendo en actitudes y modelos.

No hay un bienestar completo ni integral, porque siempre encontraremos alguna astilla que nos molesta, por incómoda o inesperada, con lo que despertamos ante el espejo y empezamos a dudar de su criterio y le consideramos embustero, porque hemos hallado que padecemos de algo que desconocíamos y que nunca descubrí en mi imagen "en espejo" o que nos enteramos que a algún familiar o amigo le llegó la nota, desde alguna oficina del cielo, para que vaya preparando las maletas y tolerando el dolor que antecede a la despedida final.

Hay que aprender a verse, por dentro y por fuera, a los lados y a los alrededores, porque ahí están las claves para vivir el día a día, con el apoyo y los soportes de los demás, el diálogo constante con la vida y la necesidad de los recursos naturales para vivir, la integración de nuestras funciones vitales y la armonía precisa para que el reloj biológico no cambia su rumbo.

Cuando se descubre que no todo es como se pensaba, empezamos a balancear nuestros desequilibrios y nos invade un sentimiento de tristeza inoportuna, acongojando nuestra alma y exprimiendo nuestros recuerdos, porque asumimos que la vida nos arranca parte de nuestro ser.

Ese es el momento en el que aprendemos a ver y podemos mirar más allá de los ojos que nos miran, descubriendo ese algo que nos permita adelantarnos a cualquier acontecimiento, aún a sabiendas que Dios tiene siempre la última palabra.

No es tan difícil ver que no nos vemos y mirar que no nos miramos, pues al adquirir conciencia de la necesidad que tenemos de seguir viendo y mirando, aprendemos a descubrir y en el hallazgo estará siempre el comienzo de un largo camino que, en algunas ocasiones, determina un éxito en la curación o la re-inserción social.

Enseñemos a los niños a que vean más de lo que es aparente y descubran donde pareciese que no hay nada más que descubrir, porque esta actitud estará siempre muy por encima de la caligrafía medida y acomodada, ya que los gestos de apoyo son la mejor muestra para aprender a ser y no sólo para aprender a escribir correctamente.

Tu amigo, que nunca te falla



JUAN  

domingo, 30 de julio de 2017

SE ACABA ANTES DE EMPEZAR




Muchas personas terminan su proyecto, bien o mal encauzado, antes de iniciarlo, porque no pensaron en la logística necesaria para levantar todas y cada una de las estrategias que habían diseñado.

¿Por qué no abrimos puertas a quienes nos enseñan uno de los tantos caminos que la vida abre para entrar en el mundo de las oportunidades verdaderas'

Muchos padres terminaron su sueño de serlo antes de que la mujer quedara embarazada, porque perdieron la ilusión de educar y criar, enseñar y levantar tras una experiencia frustrante en su vida y el anhelo de una gestación se disipó en el vacío.

¿Por qué  no enseñamos a los hijos el misterio de ser padres y la responsabilidad de ser progenitores, antes de que se lo planteen pensando en su propia experiencia de vida?

Muchos niños despertaron con la ilusión de ser mayores para cambiar el mundo y se les derrumbó el proyecto cuando miraron los diferentes mundos que les rodean y comprobaron que no hay un empeño en cambiar, salvo en beneficio propio.

¿Por qué no paseamos por el mundo aportando y no de vacaciones, compartiendo y no tomando fotos, integrando lo que le regalemos y no distanciando con las miradas, para que otros comprueben que este proyecto comùn tiene sentido y que los cambios son tan necesarios como reales?

Muchos profesionales soñaron con aportar con investigaciones que incorporaban al cuento de la lechera, pero al analizar el impacto y el sentido que se le dan a la mayoría de las investigaciones que nacen y se van desarrollando en este mundo, orientadas al beneficio de las grandes minorías, en menosprecio de las grandes mayorías, abortaron su ilusión y buscaron el modo de hacer más felices a quienes les rodean en el día a día.

¿Por qué no descubrimos la investigación caminando, sin presupuesto para zapatos y los jóvenes aprenderán a leer investigando?

Muchos anónimos lanzan voces al desierto de los intereses creados y creyeron ser escuchados con la atención que creyeron merecer, pero se acabó su paciencia cuando se agotó la fuerza de su voz.

¿Por qué no descubrimos el color del eco, para que la voz se transforme en apoyo y enseñanza, al mismo tiempo?

Muchos amigos esperaron mucho de quienes se vincularon afectivamente, en espera de que hubiese un giro en sus ratos de soledad y la proyección se nubló antes de que aclarase el día porque era fruto de un sueño reconfortante y fresco, pero al mismo tiempo inoportuno y rancio.

¿Por qué no le dedicamos a la palabra "amistad" una página del diccionario y lo dejamos abierto para que se puedan ir añadiendo experiencias y connotaciones, realidades y descubrimientos en el encuentro entre amigos?

Tu amigo, que nunca te falla, quiere que empieces y no acabes tan pronto, que sueñes y no te derrumbes en el primer intento, porque hayas formado parte de una sociedad construida en oportunidades y valores, al mismo tiempo, la que nosotros debemos forjar para todos quienes estáis empezando a soñar y a volar.

Juan

martes, 4 de julio de 2017

EL MUNDO ESTÁ TIRITANDO


Cuando te levantas sientes que la calle está fría y las voces tiritan, los paladares son tan diversos como los colores y los problemas caminan descuidados, esperando una voz que las trate o un abrazo que les baje la temperatura.

Intentas cruzar una calle vacía y sientes las miradas de cuantos observan cómo van pasando los días, sin pena ni gloria, al ritmo de la monotonía más dominante y sólo algunos se salen de la órbita y son capaces de visualizar los sinsabores de la vida y los van relatando, gota a gota.

La gente sigue protestando porque no encuentra satisfechos sus derechos, aunque tampoco esté dispuesta a cumplir todos sus deberes, el dinero pasa de mano en mano y siempre habrá alguien que corretee detrás de quien quiso usurpar o hurtar una cartera o arrancó una cadena del cuello de esa señora que tenía un andar respingón y pretendía manifestar su clase social sin tapujos.

Te sientas a ver y escuchar las noticias, esperando que te llenen de nuevo conocimiento y te cargan de tristeza y desamparo, del mismo que sienten seres humanos anónimos que se rozaron con las injusticias desde el mismo momento en que se levantaron.

Pareciese que los meses estuviesen enfermos y sólo sintieran alivio los primeros días, pues los accidentes siguen ocurriendo a pesar de las normas, los femicidios no se detienen por aprender más ética y el engaño pareciese ser el padrenuestro que se ha transformado en un nuevo estilo de vida.

Hablamos de nuestros padres como un punto y coma, queriendo separar nuestra tarea de los afectos. Nos acoplamos a la profesión para lucrar y mucho menos para servir, vendemos una imagen que no se corresponde con la que debiera ser y vamos siempre a comprar a donde sabemos que nos deben comprar.

Tocamos a la puerta de donde creemos que nos pueden abrir, anunciamos lo que hemos dejado de hacer como si se hubiese culminado una tarea pendiente, preparamos el discurso para enaltecer nuestro ego y seguimos comiendo en reuniones de trabajo donde se maltrata la vida de los más necesitados.

Nos aprendemos los diez mandamientos para recordar a los demás que los cumplan, reímos para humillar y no para generar relax, pedimos mucho a cambio por los pasos tan cortos que damos en nuestro vivir y comemos lo que estamos acostumbrados a desperdiciar, sin pensar en los que mueren de hambre.

Nos alejamos de los comentarios por miedo a que nos salpiquen, depositamos nuestro voto sin pensar en el futuro, lloramos por compasión y no compartimos el llanto, abrazamos para saborear el abrazo del otro y no para extender nuestra felicidad, caminamos para desaturar nuestros momentos de estrés y viajamos para conocer a los demás, sin esperar que nos conozcan.

Vamos al médico para curar nuestro instante enfermo y hacemos ejercicio para fortalecer nuestras miradas, continuamos escupiendo en el suelo lo que luego el aire se llevará tan campante, nos miramos al espejo sin hacerle caso y dormimos a la misma hora, sin haber generado nada positivo durante la jornada.

Por todo esto, porque pareciese que cuesta trabajo compartir un beso y un abrazo, porque nos alejamos de los demás para seguir respirando y nos acercamos cuando creemos que no vamos a poder respirar, porque no tenemos tiempo para estar sino sólo para ser, es por lo que creo que "el mundo está tiritando" y precisa una valoración médica, un chequeo preventivo o un ingreso prolongado, esperando que algún día, cuando sea dado de alta, volvamos a mirar con el corazón y a abrazar con los sentidos.

Tu amigo, que nunca te falla



JUAN 




martes, 27 de junio de 2017

VEN SI NO TE VAS

La verdad de las discrepancias en las relaciones humanas está en no saber ceder en tu espacio de opinión y luchar, a regañadientes, por imponer tu criterio en un diálogo que pronto se transformará en disputa, rompiendo el equilibrio de juicios y marchándote a doquier por salvar tu orgullo prepotente.

Aceptar el reto de enfrentar la crítica, responder a los menesteres que te impone la vida alborotada e intentar anteponer la calma a la turbulencia, aunque se de, es el mejor camino para llegar a saborear opiniones que te pueden ayudar a reconocer el sentido verdadero de los conflictos, ahondar en las respuestas a tus inquietudes y descubrir lo que subyace a las miradas que esquivan y se alejan.

Hay personas que se catalogan como "consecuentes" y ahorran palabras para evitar discusiones, lo que al final propone un distanciamiento notable al no haber existido la posibilidad de dialogar sobre las verdades aparentes y los interrogantes tan manifiestos, aunque creamos que todo ello nos permitirá vivir en una paz aparente y limpia. 

Sin embargo, en vez de buscar la huida fácil y la escapatoria visible, lo más común en situaciones tensas, hay quien tiende a acercarse para mirar de frente y escuchar en silencio, a fin de proponer nuevas estrategias de relación y procurar que cada persona pueda vomitar su interpretación de la realidad y, en nuestra actitud paciente, encuentre la paz interior para reflexionar y acomodar su inquietud en las relaciones inter-personales. 

"Ven si no te vas" sería un llamado de atención a todos quienes explotan al interpretar el primer gesto y no desean escuchar el primer comentario, porque si aún no tomó la decisión de salir corriendo y olvidarse de todo y de todos es necesario avenirse y mirarse, acercarse y escuchar, con el único fin de aprender de la situación y recibir cuantas salpicaduras se pronuncien, pues ahí radica la esencia de la comprensión y el perdón.

Muchos creerán que deben interpretar refranes en ese momento, tales como "a palabras necias oídos sordos", pero no debemos olvidar que si el otro no se va y tiende a acercarse debemos aprovechar la oportunidad de dialogar para llegar a conocernos mejor y a resucitar la templanza de quien se alborota a las primeras de cambio.

"Nunca es tarde si la dicha es buena" y escuchar puede ser el primer paso para aprender, el mejor momento para asentir, la mejor oportunidad para descubrir y la mejor excusa para abrazar.

Así que "si no te vas, ven", porque todos esperamos tener las oportunidades para reencontrarnos y olvidar los minutos de desencuentro con miradas de esperanza.

Si nadie lleva razón es porque el diálogo es compartido y la verdad se reparte a partes iguales, lo que obligará a buscar las razones interiores para disparar y los motivos que transforman el discurso en monólogo.

"Ven si no te vas" y hablemos de lo que somos y lo que compartimos, lo que miramos y a lo que nos referimos, porque es el libro abierto de la vida el que nos involucró en un diálogo que merece la pena fortalecer y ahondar, por el bien de todos.

Tu amigo, que nunca te falla




JUAN 


viernes, 9 de junio de 2017

A MI CORAZÓN INQUIETO




Desde mi corazón inquieto.
Porque cada latido es una voz encontrada




Juan Aranda Gámiz




Late si sientes que las actitudes de aquel desconocido están a favor de los miedos y en contra de los aplausos. Late si en el esfuerzo está la necesidad de apoyar a quien no tiene opciones de vida. Late si te sientes abatido y no tienes soportes, porque al escuchar los latidos empezaras a dar los primeros pasos.

Late si lees lo que no te conmueve porque se le robó una página a los sentimientos nobles. Late si crees ser inoportuno, porque en la intromisión está implícito el derecho a sentirte útil. Late si el menosprecio te arrebata un minuto en tu vida y precisas calmar tus deseos de protesta.

Late si eres frágil porque el ruido del corazón te hará fuerte en la adversidad. Late si se te acabó el coraje, porque la sangre aturde a los valientes. Late si no tienes a nadie, porque el latido atrae y convoca. Late si te quedaste sin palabras, porque los mensajes también salen de un corazón embadurnado con el lenguaje del alma.

Late si tienes que escribir y se torcieron los renglones, porque los latidos rectifican el sentido de las oraciones. Late si vas a ninguna parte para que se abra un túnel en tus esperanzas. Late si caíste en el intento para que reboten tus emociones. Late si te sientes aturdido para que tu cerebro se sienta vivo y tus fuerzas beban esperanza.

Late si tu proyecto no tiene éxito, porque necesitas escuchar la voz que te calma sensatez y templanza. Late si no tienes un harapo que ponerte, porque así podrás peinar tus miserias. Late si te llamaron la atención para que enjugues tus arrebatos. Late si se te escapó una hipocresía, porque ese toque de campanas te trae de nuevo al mundo de la justicia y el diálogo, de la verdad acalorada y los valores reales.

Late si cumples todos los mandamientos porque hay que aprender a escuchar el latido de los que no los cumplen. Late si nadie te lee porque el mensaje va por las arterias de tus miradas. Late si no hay motivos, para que haya motivos para vivir.

Late si algunos hacen lo que no dijeron y si dicen lo que nunca hicieron. Late si no tienes con qué dibujar las pasiones, para que queden coloreadas con los abrazos que te dará el viento que te escucha. Late si caes en el intento aunque haya paro cardíaco, porque alguien te escuchará en el cielo.

Con afecto y respeto para todos los corazones que siguen latiendo, y en especial para el corazón de Ignacio Echevería, quien dió su vida latiendo por ayudar a una víctima del último atentado de Londres, sin miedo por su vida. 

Tu amigo que nunca te falla



JUAN 

domingo, 28 de mayo de 2017

¿DÓNDE ESTÁ EL CIELO?

Vivimos en un suelo al que hemos llamado "Planeta Tierra" durante toda la vida y, sin saberlo, estamos en medio del universo, en medio de un infinito al que llamamos "cielo" cuando miramos hacia arriba.

Nos arrepentimos de los errores que cometemos aquí abajo y seguimos soñando con ver el "cielo", a donde quisiéramos ir, en algún momento, en cuerpo o alma, para descubrir los secretos que aún siguen encerrados entre galaxias y agujeros negros.

Esto me trae a colación la relación entre lo posible y lo imposible, lo seguro cuando nos levantamos y lo inseguro cuando soñamos.

Muchos siguen el hilo del refrán y quieren seguir "con los pies en la tierra" y otros soñamos con ese otro carrusel de sueños que deben dormir en el cielo de nuestras ilusiones, donde se puede aspirar a crecer con las verdades que imaginamos.

A pesar de todo, el "cielo" a veces está en las palabras que suenan a consejos, porque vienen del alma que vivirá por siempre en el cielo.

El "cielo" está en las propuestas imposibles que sólo buscan satisfacer el beneplácito de quienes no creen tener derechos y llegar a consolar su dolor y sus vacíos con el esfuerzo de un alma soñadora.

Ese cielo que muchos ven y otros ni se lo imaginan, el que se cree que alberga las almas de oportunistas o gozosos, es el que se descubre cuando se siente la mirada de la tristeza y del abandono, sin explicaciones ni respuestas, el que nos descubre inermes ante preguntas existenciales que se plantean el por qué de la indiferencia y el maltrato.

El "cielo" que no se ve es el de quienes se superan a pesar de los limitantes, el de personas abandonadas a su suerte que supieron llegar a ser "personas de bien" y el de padres que nunca pudieron ser hijos, el de lamentos que buscan padres en la puerta de una casa cualquiera y el de un temblor que, al cogerte la mano, te despierta la sensatez por vivir en paz y armonía.

Hay cielos que parecen tener muchas estrellas, porque el roce te contagia de la paz necesaria para reconocer que se desperdicia la vida "en guerra" y los momentos "descontentos", aunque en algunos haya estrellas fugaces que te llegan al alma como las flechas de "Cupido" y te ayudan a colorear tu vida de otro cielo, que te hace más brillante y calmo.

Muchos cielos están en tus sueños, cuando te aferras a los abrazos y los apoyos, aunque no fuesen engendrados, porque en el amor que quedó escrito están las rutas que conectan los planetas grávidos.

No me preocupo de descubrir otros planetas con vida sino en señalar al "cielo" sin mirar para arriba, donde está la gente que nació para iluminarnos infinitamente.

El cielo no es la atmósfera sino la palpable realidad que se muestra verdadera y te da luz.

Tu amigo, que nunca te falla, te invita a descubrir ese cielo que tienes cerca y a aprender a ser el cielo para quien todavía no se siente iluminado, para que aprendamos a mirar entre nosotros con el telescopio del corazón más humano.

JUAN