viernes, 25 de mayo de 2018

UN MINUTO DE SILENCIO


Un minuto de silencio por los niños que aprendieron de malos ejemplos, porque precisarán reiniciar su sistema de aprendizaje y valorar lo que debe ser imitado.

Un minuto de silencio por aquel ser humano que no tuvo lágrimas en su entierro, porque pasó desapercibida su vida en el más triste anonimato y no será recordado por las tareas constructivas que saben a ejemplo.

Un minuto de silencio por ese ser humano que sólo pudo despedirse de la tierra que le vió nacer en la soledad más discreta de unos muros que encerraban sus delirios o sus proyectos más elementales.

Un minuto de silencio por la mujer que aún lucha por una igualdad que ya debiera ser mayor de edad y que, cuando saluda, lo hace como un niño que no termina de crecer.

Un minuto de silencio por quien padece una enfermedad que aún no tiene nombre, a pesar de las donaciones y los programas, los misterios y los caídos en su intento de sobreponerse y respirar hondo.

Un minuto de silencio por quien no tiene el respeto de los suyos, hundido en su imagen en el espejo y olvidado en sus actitudes diarias.

Un minuto de silencio por los niños utilizados o condicionados, maltratados o manipulados, porque han aprendido a vivir respetando el sol del mediodía, con la esperanza de un atardecer prometedor que siempre debiera estar por llegar.

Un minuto de silencio por esas mujeres de carne y hueso, con frases hechas y sin amparo, que se olvidan de quiénes son porque hay quienes les necesitan a diario y por ellas crecen y aspiran a defenderlas del maltrato al final de sus caminos solitarios.

Un minuto de silencio por quien no deja de soñar, aunque esté convenciéndose que nadie sabe el color de sus sueños.

Un minuto de silencio por quien tropieza y cae, una vez tras otra, cansado de levantarse y no poder permanecer en pie, aunque callando la incertidumbre de sus pasos y no renuncia a caminar erguido.

Un minuto de silencio por las caras y cuerpos arrugados que no tienen quien les escuche en algún minuto del día, arrinconado en un cuarto de albergue y a la sombra de su única existencia, sin parentesco que reconozca lazos de cariño.

Un minuto de silencio por quien sabe que no debió callar y está arrepentido de haber permitido la mentira que hirió y la crueldad que arrebató la sencillez y el encanto, la verdad y la vida.

Un minuto de silencio por quien ya no puede caminar ni soñar, porque el destino le ha quitado la carta que nos permite esperar un minuto de paz sin dolor y de silencio sin misterios.

Un minuto de silencio por quien yace en un lecho, recibiendo miradas de lástima, esperando paciente a que el tren de la vida le llame con las puertas de par en par.

Un minuto de silencio por quien se siente marcado y diferente, aún a sabiendas de que en la diferencia está el sello de calidad para vivir una vida entre distintos.

Un minuto de silencio por la prisa que arrancó una vida, precipitando y arrebatando colores a la existencia humana.

Un minuto de silencio por la planta que fue arrancada y amputada, porque a cambio de un adorno sacrificamos la unión del tallo y la flor.

Un minuto de silencio por la carta que nunca llegó, olvidada en los mensajes que se quemaron por el sol de la mañana, permitiendo que la humedad obligue a llorar a las letras antes que a su destinatario.

Un minuto de silencio por quien pretende inventarse una vida que no le corresponde, presumiendo de verdad donde la mentira sazonó su razón de "okupa".

Un minuto de silencio por quien busca en la basura lo que le sobra a la vida, porque todos debemos vestirnos con el don del pan compartido.

Un minuto de silencio por quien suplica y no es escuchado, esperando que su dolor pueda ser compartido y comprendido hasta el momento antes de su partida.

Un minuto de silencio por quien agoniza sin saberlo, porque en ese tránsito encontrará compañeros de viaje que le hagan saber lo importante que fue su recorrido por esta vida.

Tu amigo, que nunca te falla, quiere dedicar un minuto de silencio por las diferencias que no son diferentes y aplaudirlas desde lo más profundo de mi corazón.



JUAN

miércoles, 16 de mayo de 2018

LA ILUSIÓN ESTÁ DE LETARGO



La ilusión, ese afán predispuesto por conquistar lo infranqueable y por descubrir lo ignoto, debe estar escrito en algún lugar de nuestro genoma y, con cierta frecuencia, descansa por un periodo de tiempo, según las circunstancias y las edades de la vida que estemos atravesando.

Algunas personas la agotan a diario y duerme cuando ellos descansan, pero otras se olvidan que la tienen en su historia de vida y se las ve desmotivadas, con una falta notable de estímulo y sensibilidad por la vida más cercana.

Hay días en que el fútbol te despierta esa ilusión apagada y te vistes de gala para animar e impulsar la carrera de tus jugadores predilectos, con el único propósito de que alcancen la victoria final, aunque después del partido te presentes ante el mundo con cara de circunstancia y ante los demás muestres unos rasgos propios de agotamiento vital.

A muchas personas es el teléfono el que se convierte en despertador de ilusiones adormitadas y empiezas a hacer planes y plantear estrategias para sobrellevar un día cualquiera y llenar tu vida de experiencias por venir.

En algunos casos te despierta la ilusión un aplauso por el compromiso generado, en forma de diploma o voz de apoyo,  por lo que empiezas a confiar más en ti mismo y en tus éxitos poco reconocidos hasta ese instante.

A casi todo el mundo le levanta el ánimo un contrato laboral que le ligará a una responsabilidad diaria, en el futuro más inmediato, procurando aportar en la generación de nuevo conocimiento o en la producción de un bien, como un eslabón más de la cadena productiva.

Es, en algunos instantes de nuestra vida, cuando la actitud valiente y desinteresada de algunos seres humanos despierta nuestra ilusión y queremos vivir siguiendo sus pasos, despojarnos de lo insignificante para tener una vida plena de ilusiones y caminar con la verdad, como compañera fiel.

En la mayoría de ocasiones, una buena noticia provoca un despertar de ilusiones y nos aplaudimos por dentro, en un arranque por demostrarnos que estamos hechos de un material infungible, lo que nos ayuda a hablarle a nuestra sombra con la ilusión propia de un luchador.

La vida misma también procura despertar a la ilusión de un letargo cuando se escucha un sí, en respuesta a una petición, bien sea de apoyo o compromiso de pareja, entablando un diálogo de miradas que te arrastrará a cambiar por el otro ser humano que valoró tu ilusión dormida más que tu empeño despierto.

Cada edad tiene su ramillete propio de ilusiones, que cambian con la madurez propia del ser humano y las experiencias que se atraviesan en los derroteros que cada quien emprende en su largo caminar por las décadas de la vida.

Sin embargo, cuando nos creemos solos, despojados de presencia y predestinados a estar sin apoyos, en una coyuntura silenciosa y ensombrecida, necesitamos un estímulo para sacar del letargo a la ilusión que llevamos dentro y es entonces cuando debemos provocar al orgullo de ser lo que somos para darnos cuenta de cuanto valemos.

Acostumbramos a olvidarnos de los detalles sencillos y los gestos desapercibidos, como una oración informal, un rato de silencio, un momento de reflexión o un apretón de manos, porque pueden llegar a convertirse en los mejores estímulos para despertar una ilusión "en coma".

Tu amigo que nunca te falla



JUAN



sábado, 12 de mayo de 2018

SE NACE SIEMPRE Y SE HACE, A VECES


Me detengo a ver el pájaro que intenta construir su propio nido porque el instinto maternal le impulsa a hacerlo y procura que cada rama vaya en su sitio y controla la temperatura que hay en el interior para que los huevos estén en las condiciones ideales, lo hace alto para alejar a sus crías de los depredadores y hasta controla la orientación y la luz necesarias para la eclosión del cascarón, como lo haría cualquier madre.

Veo por la mañana el rocío que resbala por las hojas de la planta más cercana y no se siente el deslizamiento por la dulzura con que se la acoge y se encorva y arruga para enjugarse con las gotas que siguen cayendo tan temprano, con el mimo de una madre

Compruebo que las perritas son felices al sentir cómo maman sus perros recién nacidos y, sólo cuando ha mamado el último se pone de pie, entregándose por completo a un deber poco reconocido y siempre disponible para que en las miradas se reciba el agradecimiento, como está dispuesta a sufrir una madre.

La gallina tolera la misma posición cacareando, empollando unos huevos que intenta no romper y calmar en sus ansias de seguir empollando, aún pasando hambre, porque ahí está el secreto de una descendencia que luego le seguirá a todas partes, como seguimos a nuestra madre.

La elefanta defiende su territorio aún llevando en su seno a su futuro retoño por 22 meses, el tiempo que dura un embarazo que no le cuesta trabajo soportar por tanto tiempo, intentando que aprenda en sus entrañas a comer y beber, dándole mensajes con sus actitudes y descansando para que también duerma en paz, como sobrelleva el embarazo una madre.

Hay casos de gorilas hembras que han criado a gatitos, porque necesitan entregar su instinto animal o leopardos, que después de matar a una babuina hembra, criaron a su cría huérfana. Entre los lobos, hay hembras,que cuando muere la única hembra alfa, tienen embarazos psicológicos y se preparan para procrear en otro momento, porque así de deslumbrante es el instinto animal salvaje.

Todo este instinto maternal también está presente en la especie humana, al cuidar las muñecas y hablarles del mundo que se tambalea, o al barrer una casa para que sea el mejor lugar de acogida, al coger al hermanito, que duerme plácidamente en su cuna o al cantar una nana, cuando aún no levantan unos palmos del suelo.

Crecen las jovencitas preparándose para darle vida a un hogar y para sentir dolor en su vientre, el mismo que despertarán las protestas del embrión en crecimiento y ya empiezan a calmarlo con caricias alrededor del ombligo, como acaricia toda madre.

Te calman al gritar por primera vez, aunque con lágrimas en los ojos y disfrutan con tus primeros pasos, te confeccionan el mejor traje para presumir de hijos y te cogen de la mano, toda la vida, tengas la edad que tengas, para protegerte de los peligros y los errores de la vida.

Aprendes a hablarle porque te escuchan con la sabiduría de la paciencia que engendra buenas actitudes y te cobijas siempre cerca de donde has mamado, porque el alimento está a veces en el seno y también en sus entrañas, cubiertas por el delantal, en momentos difíciles.

Te hablan porque quieren aconsejarte y te miran porque se sorprenden con tu simple caminar, ya que tu sombra la tienen adherida a sus cuerpos, te despiertan con dolor y con orgullo, al mismo tiempo, te despiden con un beso que te dura todo el viaje y sus làgrimas resbalan por tu corazòn, al tiempo que lo hacen por sus mejillas.

Siempre te presentan manjares con unas manos cansadas y te acompañan cuando estás sólo-a, te visten con lo mejor que supieron confeccionar y te alientan a seguir los buenos ejemplos, de los que sentirán el orgullo que sólo tiene una madre.

Escuchan lo que se dice de ti y el alma tiembla, por momentos, y se estremece cuando la calle habla de lo que no eres y se alegra cuando reconoce que los demás te conocen cada día mejor.

Te aplaude sin aplausos y te sueña para que no te vayas de sus sueños, te contempla porque sigue tus voces y te espera porque necesita tus abrazos.

Te coge la mano cuando sabe que estás cerca y baila con tu destino, sin preguntar por los limitantes, peina tus cicatrices para que no se sigan notando y despierta antes de que hayas olvidado tus sueños.

Te deja una nota para que sepas lo que pasó y no te preocupes, pide por ti en silencio y amarra el pasado, porque es su sustento en los momentos de soledad más quieta.

Cuando se va te sigue protegiendo con el mismo amor de siempre y continúa siendo parte de tu misma sombra, aunque más vieja, porque no aprendió a despedirse para siempre.

Felicidades a todas las madres del mundo por la belleza que nace, día a día, en vuestro interior y por lo que sois capaces de construir con casi nada, por eso no habrá nunca espacio para el olvido en el corazón de un hijo ni desprecio para el animal que aprendió a ser madre, siendo tan salvaje.

Se nace para ser madre, pero a veces, por los golpes del destino o la reflexión profunda que provoca cualquier atajo que se tomó a destiempo, por no haberla tenido con nosotros o por perderla tan temprano, encontramos en un alguien que también se aprende a ser madre, igual que le pasa al instinto animal tan maravilloso.

Te quiero mucho, mamá

Feliz día de las madres.




JUAN






lunes, 30 de abril de 2018

YO ASPIRO A POCAS COSAS





Aspiro a no perder nunca la consciencia de mis actos y que así pueda responder por todo lo que haga o deje de hacer, por decisión propia o por recomendación de los demás.

Aspiro a no dejar de caminar porque siempre tengo una meta más allá de la meta más cercana y así nadie podrá detener mis pasos "en libertad".

Aspiro a no dejar de compartir esperanza y que cada cual la reciba en la medida de sus necesidades, porque es el mejor regalo que puede envolverse en un papel relleno de abrazos.

Aspiro a no dejarme convencer por una jubilación si mi alma está con la calma necesaria para seguir aportando en la vida de los demás, procurando no quedarme quieto para ver cómo pasa el tiempo a costa de los momentos vividos.

Aspiro a no dejar de ser yo mismo, muy a pesar de las borrascas y los anticiclones, los vaivenes que nos imprime el dinero ni la complacencia, porque debe seguir siendo el mejor pasaporte de cualquier ciudadano del mundo.

Aspiro a que algún día pueda llegar a entender el mensaje que nos den los animales, porque como animal llegaré a ser más humano si otro animal me lo susurra.

Aspiro a llevar encima lo indispensable para no alejarme del camino y que la sinceridad y la verdad sigan siendo mis mejores consejeros en la ruta.

Aspiro a conocer a tantas personas como pueda para no considerarme diferente y que los momentos se sigan enriqueciendo con saludos errantes.

Aspiro a seguir creyendo en las miradas, porque son la expresión más pura del alma.

Aspiro a no ser dependiente de mi imagen en el espejo, a pesar de su capacidad de conocerme por dentro, porque la espontaneidad sensata y respetuosa es el mejor traje con el que nos podemos vestir a diario, sin olvidarnos de los consejos que recibimos al mirarnos.

Aspiro a ser el mejor agricultor de las emociones, cultivando aquellas que sepan a apoyo.

Aspiro a alejarme por siempre de los aplausos huecos, porque buscan atraer una atención que no puede ser compartida.

Aspiro a regalar lo único que pueda hacer con lo que la vida me regaló, escribiendo para que se pueda leer y diciendo para que se pueda escuchar.

Aspiro a seguir mirando por dentro, donde está la esencia de lo que da sombra por fuera.

Aspiro a aplaudir lo suficiente, si construye igualdades.

Aspiro a recordar a quienes nunca se olvidaron de los demás y lucharon por cambiar la dirección de algunos pasos.

Aspiro a tener siempre hechas las maletas.

Tu amigo, que nunca te falla





JUAN

jueves, 19 de abril de 2018

LA NUEVA ASIGNATURA


Cuando acudimos el primer día a la escuela nos asusta lo que tenemos que aprender, porque todo es nuevo en un mundo de mayores y todo suena a mejorable en un mundo de adultos.

Conforme van pasando los años encontramos que el aprendizaje se va haciendo monótono y disperso, pero hallamos que nos apoya en nuestra socialización en la calle o ante la pantalla del televisor, al interpretar el diálogo que no termina entre dos adultos o al ojear las páginas de un periódico.

En el colegio están bien definidas las principales asignaturas y, después de unos años, nos destacamos en dibujo, matemáticas o literatura, lo que ya perfila nuestro derrotero profesional y con ello pensamos que hemos cumplido nuestro relleno del bagaje cultural que precisamos para entender el mundo, en su conjunto.

Ya entrada la madurez tardía vas percatándote que, por encima de todos los curriculum y los pénsum bien organizados, nos queda una asignatura por aprender "La fenomenología de las actitudes, viciadas por los estigmas".

Voy a intentar explicarte mi planteamiento en pocas palabras:

   1. Todo fenómeno es un hecho o circunstancia que surge de un ambiente y repercute sobre ese ambiente (si en una escuela hay drogadictos que influyen sobre los demás alumnos y se genera un ambiente de quemeimportismo y miedo, eso es un fenòmeno socio-cultural).

   2. Las actitudes son el modo de poner en pràctica lo que creemos (los valores) y cómo los conceptualizamos (yo entiendo que la solidaridad es estar cerca de quien me necesita, cuando me lo pida y, al ver a alguien necesitado me acerco a apoyarle).

    3. Un estigma es toda marca que te va dejando tu paso por una sociedad del momento, como el poder o la humildad, en el primer caso para quienes ostentan una superioridad y han aprendido a vivir de ella o para quienes comparten la sencillez de los más humildes y la hacen parte de su vida.

Pues bien, vivimos en una sociedad donde tenemos que estudiar la fenomenología de las actitudes, pero viciadas por los estigmas, tales como:

    1. Quien propone un modelo, desde el poder, para condicionar la vida de los demás
    2. Quien se acerca a los demás, desde la religión más alienante para maltratar su existencia.
    3. Quien intenta educar para alienar, restando libertad de elección a quienes se educan.
    4. Quien siente la necesidad de ayudar y abusa de la necesidad de los demás.
    5. Quien busca un aplauso en una limosna, menospreciando la cercanía laboral de quien le apoya
    6. Quien lidera transmitiendo un mensaje de odio contra los demás.
    7. Quien es incapaz de buscar el consenso necesario para que otros puedan vivir en paz
    8. Quien comercializa con el maltrato y la humillación, como un modelo de desempeño laboral
    9. Quien oculta las verdades para convencer que la verdad es únicamente la que se predica.
  10. Quien propone una filosofía de vida donde sólo se palpa un cuento.
  
Quien aporte soluciones para comprender mejor estas actitudes viciadas, estudiándolas en profundidad, habrá obtenido la mejor calificación en esta asignatura que estudia la fenomenología de las actitudes, pero viciadas por los estigmas, tales como:

      1. Poder
      2. Medallas
      3. Culto
      4. Respeto
      5. Trayectoria
      6. Mando
      7. Renombre
      8. Status
      9. Cargo
      0. Posición

Cuando todos superemos esta asignatura es porque se habrá desterrado la propuesta de las actitudes viciadas y estaremos frente a otro curriculum diferente, quizás más propositivo o, posiblemente, necesitado también de estudiarlo como otra asignatura nueva.

Tu amigo, que nunca te falla





JUAN 


jueves, 5 de abril de 2018

LOS PUNTOS SUSPENSIVOS DE LA VIDA


Con relativa frecuencia dejamos inconclusas algunas tareas que pudieron haber dado respuesta a interrogantes diarios y, con diáfana indiferencia, le ponemos unos puntos suspensivos con el propósito de dejar ese quehacer para otro día y la reflexión sobre esa realidad para otro momento.

Colocamos puntos suspensivos cuando evitamos un diálogo oportuno con un miembro de la familia, o un amigo necesitado de impresiones, que podrían ayudarle a resolver sus dudas interiores y afrontar sus indecisiones con un espíritu propositivo y cargado de elementos de valor, con el único fin de integrarlos en laS alternativas disponibles para dar solución al problema generado.

Colocamos puntos suspensivos cuando somos incapaces de comprometernos con una disputa, intentando ser ecuánimes con ambos contendientes, por lo que más tarde nos preguntaremos cómo acabaría esa riña que encontramos ya avanzada.

Colocamos puntos suspensivos si conocemos de los errores que cometen quienes creen conocer el lenguaje de masas y utilizan el discurso para alienar, en nombre del falso bien común y no nos atrevemos a poner la ortografía adecuada a cada silencio y a cada voz de mando, con el único propósito de que otros puedan hacer una lectura adecuada del relato de la calle.

Colocamos puntos suspensivos si, como todos los que pasan por esa misma acera, dejamos una moneda al mendigo sin preguntarle por su suerte en la vida y qué tipo de apoyos serían más válidos y coherentes que una calderilla que no cubre necesidades.

Colocamos puntos suspensivos cuando somos parte del cuchicheo y no contribuimos a buscar la verdad en las voces que quedaron atrapadas en las cuatro calles de los pueblos y barrios de nuestras ciudades.

Colocamos puntos suspensivos si dejamos pasar la crítica en las relaciones de pareja, que sólo buscan el crecimiento del otro con la sabiduría del aporte verdadero, aprovechando el momento para huir de cobardía y culpar a la tarde porque estuvo nublado y los astros condicionaron la falta de comprensión, por lo que se busca refugio en el alcohol que consuela o la pandilla que acomoda.

Colocamos puntos suspensivos cuando permitimos que los hijos busquen respuestas en la calle, aunque tuviésemos las respuestas en nuestras horas de descanso, apoyados en unn diccionario en mano y ejemplos disponibles para adornar el mensaje.

Colocamos puntos suspensivos cuando salimos a la calle sin haber arreglado nuestro físico ni haber perdonado a nuestro vocabulario y nos disponemos a ser los mismos de siempre, con la oración reglada de la noche anterior, que no fue capaz de cambiar ni un ápice de nuestras ambiciones más traicioneras.

Colocamos puntos suspensivos cuando nos creemos superiores y aprendemos a regalar con menosprecio, porque la aceptación siempre será por miedo y no por respeto, la esencia de la confianza en el manejo de lo que se dispone.

Colocamos puntos suspensivos cuando alentamos la burla y el menosprecio, porque eso requiere otro signo de ortografía como el punto y final, para lo que hay que disponer de las agallas suficientes para terminar el párrafo de la no aceptación y la marginación más distante y fría.

Colocamos puntos suspensivos cuando nos embarcamos en proyectos donde se viola la ley y aprendemos lo que no es defendible ni ético, porque nos dejamos llevar por la corriente y así nos creemos vehículos de protesta social, sin pensar que hay como gritar aún en el silencio.

Deja de poner puntos suspensivos en tu vida y aprende a colocar comas y puntos y aparte en las situaciones más necesitadas de solución o en aquella brechas que se deben cerrar definitivamente, por lo que la vida empezará a tener más sentido para los demás.

Tu amigo, que nunca te falla



JUAN 

domingo, 25 de marzo de 2018

PERDÓNAME




       Por lo menos, pide perdón una vez 
en la vida, aunque no llegues 
a ser perdonado.

Es humano el arrepentimiento, la penitencia te 
penetra y el dolor de la espera 
sensibiliza tu corazón.



Juan Aranda Gámiz





Perdóname por no protestar cuando alguien te señaló indebidamente, porque desde ese momento te siguió señalando sin motivos.

Perdóname por sentir cosquillas de envidia en este mundo sin perdón, porque a partir de entonces los demás esperaban la envidia para sentir que había rivalidad y odio.

Perdóname por salir corriendo de la manifestación que reclamaba justicia, ya que ese fue el argumento para que algunos tardaran en aceptar la verdad, esperando que otros también renunciaran al derecho innato a reclamar.

Perdóname por tirar migajas para alimentar la fábula, esperando que alguien las recogiese y que ello me permitiese alimentar la idea que hay otros que viven peor que yo, porque ahí se fijaron los que siguen construyendo diferencias en un mundo de aparentes iguales.

Perdóname por no llorar el asesinato de líderes que entregaron su vida por una causa justa, porque la ausencia de lágrimas fue motivo suficiente para darle más importancia a la cocina de vanguardia.

Perdóname por no rezar por quien dejó de rezar, porque ello impulsó a los que cuestionan la oración y la señalan de resignación, cuando la verdad es que orando nos manifestamos con la voz de los sentimientos más nobles.

Perdóname por subir a la tarima a regalar parte de mi sueldo y esperar tu aplauso, porque a partir de ahí las Navidades se transformaron en un modo fácil de exculpar a quien no se preocupa de los demás, en el mejor de los casos.

Perdóname por no desmentir las mentiras que apoyaron esa campaña, porque eso sirvió para sentirse representado por quien no dispone de verdad para gobernar.

Perdóname por sentarme en la silla que es incómoda, sin haber pensado en el suelo que te sirve de sostén y asiento.

Perdóname por no haber respondido tu llamada, porque eso colmó la paciencia de quien confiaba y dejó de confiar en todo y en todos, porque a tu actitud le faltó paciencia y apoyo. 

Perdóname por no haber peleado junto a ti, por miedo a ser señalado sin motivo, porque desde ese momento se consideró que la sociedad estaba amedrentada y no convencida de sus vacíos.

Perdóname por ese beso que me faltó, porque ahí se consideró eternamente distante a esta generación que se desvive por las causas más humanitarias y los que vienen detrás dejaron de confiar en nosotros.

Perdóname por callar mi voz, la que pudo haber cambiado el rumbo de los acontecimientos, por temor a ser acallada a la fuerza, porque el yugo encaja perfectamente en este tipo de comportamientos.

Perdóname por no sentir el dolor ajeno como propio, porque quise vivir sin lo ajeno, encerrándome en un claustro de vergüenza que me apena y me deja de sensibilizar.

Perdóname por olvidar lo que pasó, pues otros borraron esos momentos de su vida y así no quedó huella alguna que pudiese ser contada, para su suerte maldita.

Perdóname por estudiar lo que no es ético, ya que otros aprovecharán para seguir publicando coyunturas que suenan a rancias propuestas para el olvido y el sin perdón.

Perdóname por romper con la tradición, ya que desde entonces los demás han empezado a olvidar lo que fueron nuestros mayores.

Perdóname por no estar a tu lado cuando te fuiste, porque así se explica hoy que los enfermos terminales sigan muriendo solos.

Perdóname por arrancar esa flor y dejar al tallo llorando, porque desde ese minuto el rocío riega por las mañanas creyendo que es la última vez que los moja.

Tu amigo, que nunca te falla



JUAN