sábado, 15 de junio de 2013

¿TIENE VIDA LA ESPERA?

Esperar no es un tiempo perdido ni una oportunidad olvidada, pues toda espera tiene vida propia y en el intervalo de tiempo que esperamos suceden y ocurren cosas, desaparecen coyunturas y se presentan nuevas iniciativas, pensamos y soñamos, ponemos nombre y desdibujamos, miramos y observamos, como si quisiésemos modificar la realidad y adueñarnos de ella, en un ejercicio de abstracción de las motivaciones que nos siguen arrastrando a seguir esperando.

Un niño espera a que después de llorar venga su madre a acariciarlo y es una de las primeras asociaciones que establecemos después del parto, así que al comprobar que el llanto atrae la atención de quien luego nos calma, nos acaricia, nos balancea y nos alimenta, nos besa y nos sonríe, volveremos a llorar para seguir esperando esa respuesta que tanto deseamos y por eso hay vida, la del niño que empieza a comprender el valor del amor de madre y la de una madre que ve despertar a su hijo en el proceso de crecimiento vivencial y le va estimulando a seguir apoyándole en su apuesta de crecer en libertad.

Un joven espera en el parque a que llegue su enamorada o es la enamorada quien se impacienta por la tardanza del enamorado, pero ese compás de intranquilidad nos ayuda a reconocer el código de los sentimientos y a descubrir la verdad de una relación, sentir el coraje de las palpitaciones cuando se cree haber visto al otro y ensayar esas palabras que queremos transmitirle cuando se acerque, entristecidos por la tardanza o convencidos por la excusa.

Y hay un desvalido que nos espera, a cualquiera de nosotros o al que tenga la carga necesaria en su corazón para acercarle unas palabras o una mirada, pues eso rompería la lectura de una espera que para ellos, para los abandonados, se hace siempre eterna y durante la que tienen opciones de conocernos mejor que nosotros a ellos, de analizar nuestros comportamientos por fríos y distantes, nuestras palabras porque arrecian humedad marginal y vaho de discriminación.

Un invidente espera a pasar la calle sintiendo el brazo desconocido que le arrastra con cariño, pero durante el tiempo de duda para avanzar un paso cree que no puede estar solo en la calle y culpa a las prisas -y no a la indiferencia- porque nadie le extienda un apoyo, desconoce ese mundo de seres individuales y con conductas paralelas, sin alma para dedicar una pizca de su tiempo para invitarle a cruzar por el paso de cebra y en esos momentos de soledad es cuando comprende la velocidad a la que corren las mañanas y las tardes y estudia la soledad de los pasos de otros que, aunque viendo, también caminan y corren solos.

Un abuelo soporta el peso de un diagnóstico que está hundiendo sus esperanzas y procura adaptarse al devenir del pronóstico insensato que le ha transmitido el médico, apoyando en el bastón el peso de la incertidumbre y caminando con pesadumbre sin saber si tendrá sentido hacer testamento, compartir su desdicha en familia o disfrutar mientras pueda de la bondad de los suyos, pero sigue esperando que alguien le escuche para pedir un apoyo de solidaridad, un segundo de soporte o un arrebato de brisa que refresque su angustia.

Un enfermo inquilino de un sillón de piedra, en el patio de un hospital, se duele y se queja de esa tarde a solas, pues su familia se olvidó de apresurarse a verle, aunque fuese para compartir un café solo y frío, pero en ese transcurso se acuerda de hijos y nietos, voces y juguetes, va alimentándose de la verdad de sus gestos y se siente cobijado con los abrazos invisibles de quien sigue creyendo que lo necesitan.

Un preso va concediendo a la vida la batuta que marca el ritmo de sus pasos y va esperando insertarse en una sociedad que continúa alienando y destruyendo, porque quiere ser el consejero y el amigo, el árbitro de malos actos antes de que se cometan y, en su reflexión prolongada en un espacio limitado quiere armar su propio proyecto en libertad y sueña en el mañana, aunque pudiese ocurrir que al disponer de más espacio del que necesita y de tanta indiferencia quiera volver a refugiarse en su celda porque no considere ese mundo como suyo, ese en el que soñó cuando aparentemente no disponía de momentos de libertad.

Un marginado que extiende la mano y creemos y nos convencemos que ahí solo podemos depositar una moneda de bajo valor y no una esperanza o un apoyo, contribuyendo así a hacer este mundo más pobre y diferente. Mientras que su mano se moja de salpicaduras y se llena de rechazo, pensará en el menosprecio de sus pasos, cuando pasan delante de ellos y de la oportunidad de mirar a quien corre por necesidad y huye desvergonzado de la vergüenza que le carcome, porque no fue capaz de acercarse, agacharse, hablarse a sí mismo y hablarle a quien lleva todo el día esperándole para compartir una palabra, porque también es un ser humano necesitado.

Un oprimido espera a que se le libere y, durante ese tiempo, anhela encontrar los motivos que le hundieron y las oportunidades que le limitaron, las que lo llevaron a algún rincón y en algún lugar, pero espera que algún corazón inesperado halle las justificaciones morales y de actitudes para lanzarse a un vacío y ahí le encuentre con la mano alzada para que le tome y le levante.

Por todo ello, la vida es una larga espera y la espera también tiene vida. Comprendamos a quien espera, porque para vivir hay que esperar y siempre que se espera hay otros que comprenderán mejor que aún ahí seguimos viviendo.

Tu amigo, que nunca te falla.




JUAN

jueves, 6 de junio de 2013

¿CÓMO SE TRATA LA INSENSIBILIDAD?

A  veces estudiamos multitud de patologías, creemos que todas se están investigando y se avanza en hallazgos y descubrimientos, con lo que quienes la padecen sienten un regocijo interpelante y una esperanza que ilusiona, pero pareciese que aún no se ha estudiado lo suficiente la insensibilidad y observamos a diario muchas personas que la padecen.

La insensibilidad es una enfermedad conocida por pocos y olvidada por la gran mayoría, afecta a seres humanos egocéntricos y falsamente competitivos, egoístas y despreocupados, vanidosos e inestables, que no se preocupan de nadie y que solo luchan por sus propios intereses, olvidándose de cuanto les rodea y ajenos al sufrimiento humano.

Si ahora quieres analizar si eres insensible, analiza estas reflexiones y si las cumples estás padeciendo de INSENSIBILIDAD:

1. Te da igual que en el mundo haya gente pobre, diferente, con necesidades y sin esperanza.
2. No te importa lo que otro pide para seguir sobreponiéndose a sus propias adversidades.
3. Sientes frío cuando hay injusticia en el mundo que te rodea y nadie se atreve a tirar la primera piedra.
4. Sigues caminando, sin desviar la mirada, cuando algo o alguien provoca dolor y sufrimiento.
5. Has aprendido a ganar el pan con el sudor del de enfrente.
6. Crees que ser superior al otro se consigue hundiéndolo para que la diferencia sea más notable.
7. Procuras tirar lo que te sobra aunque haya quien te lo pida primero
8. Ofertas lo que no tienes para demostrarle al otro que vive en un mundo al que no debió venir
9. Evitas competir con quien aspira a superarte porque todo te lo concedieron antes de arrancar.
0. Quieres seguir viviendo a pesar de la realidad, rezando y pidiendo solo por ti y tus propias mentiras.

Conque solo te identifiques con uno de estos puntos es porque ya te mordió la serpiente de la insensibilidad y ahora debes esperar a que el veneno que te haya inyectado siga invadiendo tus órganos y, mas bien pronto que tarde irás cumpliendo el resto de puntos, pues para ser insensible hace falta escalar cinco peldaños:

1. Aprender a sentirte diferente
2. Disfrutar de tu propia suerte
3. Tener la seguridad de que todo va a seguir igual
4. Creerte que ya has sido lo suficiente bueno
5. Convencerte de que perteneces a una especie única.

La insensibilidad también tiene su propia etiología y ahí están flotando los principales causales de su aparición:
                                   1. Haber atravesado una vivencia inolvidable de maltrato e injusticias.
                                   2. Haber vivido experiencias desiguales y haber vencido
                                   3. Haber crecido en un mundo de indiferencias e insensibilidades
                                   4. Haber jurado vencer todas las dificultades sin mirar a los lados
                                   5. Haber aprendido la frase "el fin justifica todos los medios"

Lamentablemente, hoy día vemos muchos casos de insensibilidad en personas que debieran ser justas, honestas, colaboradoras, responsables, solidarias o comprometidas, porque fueron mal ubicadas en el mundo después de sus propias historias de vida y quienes sufren la consecuencia de sus vocablos, sus mandatos, sus directrices o sus imposiciones, esperan que la ciencia invierta recursos para hallar la cura para la insensibilidad.

La insensibilidad es la gran causante de tantas secuelas en esta sociedad de hoy, tales como:

                                        1. Fenómenos de depresión reactiva frente al desempleo.
                                        2. El auge de los suicidios frente al mínimo de dignidad humana
                                        3. Los reclamos en la calle de lo que debió gestionarse en el aula y en la familia
                                        4. Los desequilibrios macro-económicos.
                                        5. La falta de garantías para un mundo global, pero no igual.

El pronóstico de la insensibilidad es malo y hay que esperar que la Medicina Preventiva esté estudiando estrategias de intervención para evitar que esta enfermedad se contagie, porque la epidemia acabaría con el mundo. Busquemos entre todos la vacuna para la insensibilidad y provoquemos gestos de solidaridad, abrazos de propuestas y espacios de diálogo y de reencuentro, pues solo así lograremos un mundo donde todos seamos:

                                1. Capaces de buscar la paz interior y el éxito del otro antes que el tuyo propio
                                2. Exploradores de las necesidades que no se llenan y los vacíos que provocan frío
                                3. Generadores de un nuevo estilo de conducta en un mundo de depredadores.

Tu amigo, que nunca te falla





JUAN 







martes, 21 de mayo de 2013

CAMINA EN SILENCIO

Vamos por la vida hablando de nuestros sueños y compartiendo las últimas noticias, pero desconocemos que el mejor mensaje siempre lo llevamos dentro y es el que construimos cuando caminamos en silencio, sin hablar de uno ni del otro, sólo fijándonos en los pasos que queremos seguir y en las puertas que otros nos están abriendo, pues es la mejor carretera para llegar a destino, si tu objetivo es ser cada día más verdadero y tu propósito es no fallarte a ti mismo en tu proyecto de vida.

Estudiamos, miramos al aplaudir y pedimos cualquier cosa, pero todo queremos hacerlo notorio hablando y discutiendo, como si los demás no se hubiesen percatado que estamos también ahí y en ese momento, con lo hermoso que es callar y observar, como si nuestra participación en esta vida fuese un anonimato y escoger la mejor opción, la que nos enseñe una estela de paz y direccionalidad en nuestros pasos, ese ser humano que sea capaz de demostrarnos que merece la pena seguir e imitar en silencio.

Salimos a la calle y necesitamos vociferar y saludar, parece que el cuerpo no se lavase por dentro si no compartimos a la luz del día y contando chismes e historias construidas en el día anterior, aunque la verdad de caminar está en avanzar caminando en un sentido, con rumbo y conociendo el destino, pero ahí sólo se puede llegar cuando a tu lado se presenta un estímulo, quizás una voz apagada que nos devuelve el entusiasmo por pasear disfrutando de la estela que va dejando, porque esa historia de vida nos entusiasma y nos apasiona seguir y aprender a reflejarla en nuestras huellas.

Ponemos nombre a todo lo que nos rodea para enriquecer la lengua y poder comunicarnos, para aprender a expresarnos y a señalar, como si al llamar a un balcón por su nombre se doblasen las rejas de emoción. Pienso que sería más interesante mirar en silencio y preguntarse por qué se hizo, de dónde surgió la idea, quién tuvo la habilidad magistral de ubicar ese objeto donde está y dirigirse a un archivo o una biblioteca para comprometerse en aprender más de todo lo observado, comprendiendo que ese es el verdadero camino para llegar a entender el qué, el por qué y el cómo, antes de repetir ese nombre hasta la saciedad.

Nos imponemos sanciones por la contaminación acústica, pues nuestro ruido puede afectar la vida de otros seres o especies, alterar el descanso o incluso condicionar un estrés innecesario a seres calmos y paciegos, aunque fuesen desapercibidos. Pero no debemos callar por miedo sino por el interés callado de aprender a escuchar los silencios, ya que detrás de ningún ruido puede ser más estridente una queja y allí debemos encauzar nuestros esfuerzos en un mundo que debiera ser más solidario.

Aplaudo el cine mudo porque había más momentos de risas y penas en nuestras vidas, al ver figuras en movimiento, porque era más interactivo al indicarle al personaje que no se fuese por allí porque le estaban organizando una emboscada y luego comentando a quien no vio esa trama ni ese guión que nunca estuvo escrito, pero que fue oportunamente registrado y compartido, porque el director de la película nos quiso embaucar en la vida de un ser humano con problemas para que también caminásemos detrás de él en silencio.

Deberíamos proponernos el día del silencio, para que todos aprendamos, desde nuestra actividad diaria o proselitista, académica o de expendio, oratoria o labores campestres, en la construcción o en el diseño, en el trabajo manual o en el mundo informal, en la actuación o en el espacio, a caminar en silencio, a hablar con las manos y a gesticular con el cuerpo, a transmitir interés y a comunicarnos con nuestros pasos, a señalar caminos y a invitar con los ojos, a regalar sonrisas y a fruncir el ceño cuando tenga desacuerdos, a buscar en el trastero de las bibliotecas para aprender más sobre alguien o algo y a transmitir mensajes con nuestras actitudes.

Estoy seguro que el silencio en el camino, entendiendo camino por una propuesta de vida, es aprovechar el tiempo para seguir siendo tú mismo en un mundo plural y diverso, donde mirar te hace crecer y escuchar te provoca sonrojo, donde la verdad sea tu propia meta y tus pasos sean los motivos que les des a otros para que sigan siendo como el tú que debes seguir mejorando y para que tú sigas esperando que los demás no dejen de ser ellos mismos y te aporten lo necesario para que tú, al mismo tiempo, sigas creciendo como ser humano y social.

Camina en silencio y el silencio hablará con la voz del ejemplo, pues no hay mejor ejemplo que despertar pasos en la estela que vas dejando. Gracias, Antonio Machado, por esa reflexión tan sabia "Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar"  y para despertar hay que soñar en un mundo distinto, con el único propósito de despertar después de haber caminado en silencio, la fuente viva de la enseñanza y el aprendizaje del buen vivir.

Vuestro amigo, que nunca os falla.


JUAN

domingo, 12 de mayo de 2013

NO FIRMES AÚN TU TESTAMENTO

Si estás listo para hacer tu propio testamento y legar lo poco o mucho que tengas piensa que antes debes revisarlo para cumplir con tres máximas en tu vida:

                                             1. Inclusión de la ecuanimidad
                                             2. Honradez en la declaración de intenciones
                                             3. Aporte de un legado indeleble.

Casi todos cumplen con las dos primeras máximas, pues para la primera se intenta ser ecuánime con todos aquellos a quienes quieres incluir como beneficiarios de aquello de lo que te desprendes y para la segunda necesitas hacer un ejercicio espiritual profundo para confesarte contigo mismo y ser honrado, desprendiéndote de lo que no lograste con tu esfuerzo y depurando lo que está viciado por el tiempo o los comentarios.

Pero después de un trabajo de muchos días y muchas noches, consensuando cuanto escribas con tu pareja, con o sin la presencia de un notario, necesitas aportar con la tercera máxima, para mí la fundamental y, hasta que no la termines, nunca firmes el testamento.

Cuando hablo de "aporte de un legado indeleble" me refiero a ciertas circunstancias, hechos, manifestaciones, apuntes o recortes de la vida que debes incorporar en tu propio testamento, el que pretendes tener listo en un esfuerzo por "dejar las maletas hechas" y que sea la sumatoria de lo que heredaste, lo que alcanzaste y lo que aún te pertenece porque compartes con ese alguien a quien llamas pareja.

Entre estas circunstancias estarían:

1. La fotocopia de una lágrima, para que siempre se sepa porqué lloraron en esta vida quienes firman el testamento y eso te debe recordar que hubo quien se preocupó y quien se lamentó, quien estuvo a punto de tirar la toalla y quien se alegró por ti.

2. La huella de uno de sus zapatos, puestos juntos los del papá y de la mamá, para que analices lo desgastados que estaban por tantos recorridos para servirte o para empujarte, para llevarte o para traerte, para acompañarte o para mirarte a lo lejos porque eras la obra perfecta para ellos o la manifestación más decadente de un hijo, a la vieja usanza.

3. La huella digital de uno de sus dedos, porque nadie va a tener otra igual y esa debes estudiarla por cuanto aplaudió y abrazó, te escribió y te marcó los números telefónicos, manual o digitalmente, te peinó o te enseño a conducir, te cogió de tu mano o te lanzó al mundo, desprendiéndose con dolor de tu cuerpo triste e indeciso.

4. La impresión de un aliento, en código de barras, porque es lo que ocurría cuando se tendían para descansar después de un día vigilando y mirando, apoyando y supervisando, esperando y guiando.

5. El momento de una mirada, ya que te va a acompañar después de que ellos te dejen y se vayan a dormir eternamente, pues siempre estarás acompañado y de eso te debes sentir orgulloso y privilegiado.

Sólo con esto merece la pena firmar un testamento, aunque te olvides de las tierras y de las casas, de los patrimonios y de las cuentas corrientes, de los negocios y de las partituras que deben seguir cantando, de los vehículos y de las empresas, ya que esto es a veces más motivo de discordia que de concordia.

Un testamento, al fin y al cabo, debe seguir siendo una libreta de caligrafía donde aprendamos de las lágrimas bien derramadas, de los zapatos que iniciaron y siguieron el rumbo trazado,de la huella digital que nunca se borró, del aliento que nunca se cansó y de la mirada que nunca se desvió.

Haz bien tu tarea, te lo dice tu amigo que nunca te falla.


JUAN

jueves, 2 de mayo de 2013

CIERRA LOS OJOS PARA VER BIEN

He hecho el ejercicio de cerrar los ojos para imaginarme lo que está por venir y siempre busco respuestas para las imágenes que se me presentan, con lo que llego a encontrar la raíz del problema que me atormenta y  logro identificar las alternativas de salida para que al abrirlos sepa qué hacer y cómo lanzarme a superar limitantes.

Te propongo cambiar una ofuscación por un segundo de silencio y con los ojos cerrados, la primera pregunta que te llega como un rayo es ¿y por qué empezó este mal rato?. Plantearse el origen de los problemas es como reconstruir una escena, pues siempre te llevará al origen del mismo para intentar descubrir los detonantes y poder aplacarlos con actitudes coherente.

No es bueno imaginarse nada con los ojos abiertos, porque sueñas confundido con la realidad. Te aseguro que es mucho mejor mirar hacia adentro, con los ojos cerrados, descubriéndote en la adversidad y el compromiso de un dilema ante el que no saber decidir con claridad.

Si deseas saber por dónde va el e-mail que acabas de enviar, cierra los ojos y conviértete en un byte que recorre las praderas virtuales de cables e información para seguir la pista a tu mensaje, el que tienes miedo que llegue pero vives ansioso y preocupado porque pueda perderse.

Cuando miras a alguien con recelo, iras, envidia o con ánimo de reconciliación, cierra los ojos para que sientas el viento fresco de la sonrisa del otro o la mano que alcanzó a tocar tu cuerpo, porque sólo así se puede responder con gestos de respuesta verdadera, porque ya has triturado los pesares y los desencuentros y con ese deshecho has logrado construir un abrazo reciclado, el que menos contamina y el más duradero.

Escuchando una conferencia es bueno cerrar los ojos porque te dejas llevar y te adentras en el relato, puedes penetrar un cable o perforar una montaña, caer en un volcán en erupción o derrumbar murallas, volar a donde no te permitirían o regresar de donde sería imposible, porque no hay barreras para la imaginación de un ser humano que quiere y está dispuesto a aprender, hoy y por siempre todavía.

Si sales de viaje, cierra los ojos e imagínate el dolor que le queda a aquellos de los que te despediste, intenta comprender su amargura y su soledad, descubre en el vacío que quedó si fuiste capaz de dejar alguna huella y acaricia esos ojos con un mensaje de pronto retorno.

Cuando acudas a una sala de partos cierra los ojos para meterte en el vientre y coger de la mano a tu hijo y dar un paseo con él o con ella hasta este mundo, el que debe estar dispuesto a transformar si quiere desembarcar y habla de sus proyectos y sus ambiciones, su misión encomendada y sus aspiraciones, porque sólo así llegaremos a ser mejores padres el día de mañana.

Al ver una película cierra los ojos para que tú pongas el argumento y descúbrete como protagonista en tu vida, que nadie más sea capaz de confrontarte sin antes haber estudiado tu propia realidad y haber sido capaz de desenmarañar los secretos que no te permitían ser tú mismo-a.

Cuando emigres y quieras llorar porque desearías juntar el mapa para estar de parte y parte, cierra los ojos y comprueba si has sido capaz de darle a cada cuál lo que esperaba de ti, pues sólo así tiene sentido marcharse en busca de lo desconocido y, por el contrario, no dejes de rebelarte contra la distancia y los kilómetros porque tu añoranza puede siempre más que las fronteras.

Al rezar cierra los ojos y piensa en quien te está necesitando a su lado, porque esa presencia instantánea con tu sombra puede hacer más feliz a alguien que una limosna, ya que le das calor y soporte, algo que ni se compra ni se vende en la botica o el supermercado; por eso somos únicos y singulares.

Al escribir cierra los ojos y mírate en las palabras que redactas, porque ahí estás poniendo el énfasis y el cariño, al relacionarlas con las vivencias pasadas, el recuerdo de unos pasos y la suavidad de su piel.

Al preparar la comida cierra los ojos y apaga el fuego, porque esa es la primera etapa de la digestión, mirar lo que imaginas comer y al mismo tiempo condimentas con el sentimiento de lo que te gusta y nunca vas a olvidar, lo que sabe a mies y dulzura, a palabras de madre y a seno único.

Incluso al enfadarte cierra los ojos y luego suspira, porque no miras con rabia ni atacas con furia, sólo transmites un estado de ánimo que puede ayudar al otro a escucharte mejor y aprender de tus gestos y tus palabras.

Al agradecer cierra los ojos, para ver bien por qué lo haces, ya que se agradece siempre a la vida y la vida es inmaterial, donde tantos seres humanos y tantas otras circunstancias han aportado a lo que eres hoy día, ese ser humano que aporta y construye, que aprende y se supera, que a veces manipula y otras concede, que obedece y que asume, que colabora y participa, que reconoce y aplaude, que desmiente y cuestiona o que, simple y llanamente, revive y lamenta.

Gracias por estar ahí. Tu amigo, que nunca te falla.



JUAN

lunes, 22 de abril de 2013

¿CUÁNDO ES EL DÍA DE LA CHIMENEA?

En el calendario debería haber un día para la chimenea, pues si nos ponemos a pensar y reflexionamos sobre nuestras actitudes y necesidades, concluimos que somos seres humanos con algunas características:

                             1. Estamos en continua interacción con la naturaleza.
                             2. Con frecuencia necesitamos desfogar.
                             3. Nuestro organismo debe disponer de un sistema para balancear nuestros momentos.

Así pues, si entendemos por chimenea un aspecto integral de la naturaleza que encontramos en los volcanes y que permite comunicar el reservorio de magma con la superficie, me hago la pregunta ¿y porqué cuando estamos a punto de explotar no hemos de tener una chimenea que comunique el centro de nuestros sofocos con la superficie para desfogar tanta temperatura contenida y tanta rabia empaquetada? Y la respuesta es muy fácil, pues esa chimenea son nuestras fosas nasales, que al irritarnos y enfurecernos empiezan a sonar y a agitarse como si fuésemos rinocerontes en época de celo.

También utilizamos el término "chimenea" para referirnos a los sistemas usados para evacuar gases calientes y humos, que comunican el espacio de la casa donde se hace fuego con el exterior, a través de una construcción en sentido vertical, para darle escapatoria más rápida al gas, por efecto de diferencias de densidades.

Y es así como cuando estamos a punto de explotar o comunicar algo, porque estamos reservando la información para responder a la pregunta que esperamos, nos inquietamos y la piel que transpira se convierte en esa chimenea que nos permite transmitir y exponer, participar y opinar, aconsejar y converger, aunque a veces la boca quiere sustituir al sudor que brota de la chimenea de la piel y por allí se escapan detonantes y bombas, en forma de improperios y críticas destructivas, desafinadas propuestas de vida y cuestionamientos que destrozan cualquier esperanza de relación inter-personal.

Asimismo, una chimenea es el conducto de madera por donde suben y bajan los contrapesos en loas maniobras de la maquinaria teatral, donde se representan hechos de la vida real o relatos inventados, pero donde también es necesario armar y desarmar escenarios, despojar lo superfluo e incorporar el detalle o el personaje necesario para el momento.

En nuestra vida, a veces representamos papeles inventados y otras veces vivimos hechos reales, inusuales o no deseados, pero que se sufren en propia carne y necesitamos un mecanismo que nos vaya retirando problemas y colocando oportunidades, que nos cierre limitantes y nos abra nuevas fronteras, a fin de ir armando el verdadero escenario en el que se ha de transformar nuestra realidad, para que nuestra vida tenga el sentido de una oportunidad y no de un desacierto.

En estos casos, la chimenea estaría siempre representada por los ojos, que se abren y se cierran, con el único propósito de no ver lo que está ocurriendo e imaginarse en lo que se debe transformar todo y así hallar el camino que debemos seguir para el cambio necesario y así evitar que esta problemática afecte nuestra realidad interna y nos cambie como seres humanos, nos inmovilice como parte de un sistema social que debe cambiar la caricatura por la cara lavada y el armario por el bolsillo.

Ten en cuenta que sabiendo donde tienes escondida la chimenea, en cada momento, debes conocer cómo evacuar todo lo malo para que se recicle lo bueno que llevas dentro y que debes aportar al momento y al escenario, con la voluntad de que tu aporte será siempre significativo en la vida del otro. Así que el día de la chimenea es aquel día en el que te acuerdes que tú tienes una chimenea, que debes limpiarla para que circulen mejor los gases y que al tiempo debes tenerla presente porque no sólo libera gases sino que genera un ambiente cálido y cercano, tendiente al descanso y a un cambio de la propuesta reflexiva de vida.

Gracias por seguir ahí, tu amigo que nunca te falla.


JUAN


domingo, 24 de marzo de 2013

¿Y POR QUÉ DICES QUE SOY CORRUPTO?

Utilizamos con mucha frecuencia la palabra "corrupto" pero estamos metiendo en el saco a muchas personas que quizás no lo sean y, en ocasiones, lo estamos convirtiendo en una evasiva para que nadie nos señale, aunque sería lamentable que estuviésemos siendo vecinos de un mundo donde hubiese que empezar a buscar con una lupa a un "no-corrupto- porque es más difícil que encontrar una aguja en un pajar.

Por todo ello he creído necesario establecer límites y contenido a esta palabra que tanto traduce por lo que señala y condiciona, alerta y pronostica. Es así que desde hace algún tiempo tengo claro el concepto y quiero compartirlo con todos vosotros "Corrupto es todo aquel que hace lo que no dice, dice lo que no hace, no hace lo que dice y no dice lo que hace".

Para ejemplarizar tal definición y sin ánimo de marcar un espacio de ser erudito sino reflexivo y atemorizado por el entorno humano, que no sólo destruye el medio ambiente (por ser su más fiel depredador) sino que está llegando a erodar la verdad de la ética y la moral, siendo más irreflexivo y destructivo que el animal más salvaje, quiero demostraros la ecuación del corrupto, para lo cual describo tres incógnitas:

                                     X1 es lo que decimos  
                                     X2 es  lo que hacemos
                                     Y1 es lo que no decimos
                                     Y2 es lo que no hacemos

X2 ............................................ Y1

Salgo a la calle y pregunto qué es lo que le gusta escuchar a los demás, aunque no sea algo de lo que esté convencido ni esté en el origen de una propuesta de cambio, no se orienta a satisfacer ninguna necesidad ni haya una planificación que pueda determinar un giro de la situación actual, pero con ello se ganan aplausos y la coyuntura socio-política puede funcionar, con lo que se levanta el ego, se compite con la palabra y se satisfacen las dudas que tienen las personas para depositar una confianza. Algo diferente es si después tengo que cambiar el mensaje o el sentido de la oración que debo pronunciar "a posteriori", pero a esas alturas ya tengo poder y puedo manejar, liderar y manipular. Esta es la corrupción de la palabra.


X1...........................................Y2

Al preguntarnos elaboramos supuestos que dejan "a medias" nuestros esfuerzos y siempre hay quien cree interpretar que sí lo hizo, amén de quienes dicen "con fervor y a ciencia cierta" lo que nunca hicieron, aunque no se crean mentirosos, pero realza las actitudes, dándole un plus a los comportamientos de quienes quisieron haberlo hecho por lo que hubiera podido significar en la vida de otros que siempre necesitaron que alguien se preocupase de ellos, pero que nunca lo pensaron ni nadie los esperó, conociéndoles de los pies a la cabeza. Esta es la corrupción de las actitudes.


Y2............................................X1


Con mucha frecuencia se dice que el cambio empieza por una propuesta y creemos sin ver, porque los cambios se generan desde el cambio de la aceptación de uno mismo, pues el propio rol gira cuando tienes la responsabilidad de promover rellenos y proteger derechos, toda una experiencia que debe marcar y cambiar, pues en el empeño debes apostar tu propia vida antes que tu parca imagen, intentando que los seres humanos sustituyan los corazones por las pancartas. Esta es la corrupción de la propaganda.


Y1........................................... X2 


Es tan precario para algunos no decir lo que hacen que son capaces de argumentar sobre los demás y esconder sobre los tuyos, evitar oraciones y disimular actitudes, para que no te reconozcan en el pasado. Todo, exclusivamente todo, es un afán desmedido por alejarte y aislarte porque tú mismo entiendes que nadie va a seguir confiando si no has sido capaz de decirles, previamente, quien eres, de dónde vienes y a dónde vas, cómo te vistes y cómo te amanece, qué te dice el espejo cuando te miras y cómo te comportas con tu propia sombra. Esta forma de evitar no decir lo que hace o se hizo, porque puede estar en contraposición con lo que propones o formulas, pides o aupas, es lo que llamo la corrupción de las formas.

Si ponemos nombre a cada tipo de corrupción y valores


   A. CORRUPCIÓN DE LA PALABRA........................................................ 10 PUNTOS
   B. CORRUPCIÓN DE LAS ACTITUDES.................................................. 10 PUNTOS
   C. CORRUPCIÓN DE LA PROPAGANDA.............................................. 10 PUNTOS
   D. CORRUPCIÓN DE LAS FORMAS......................................................  10 PUNTOS

Ahora te invito a que apliques la fórmula

   NIVEL DE CORRUPTO  =  A  +  B  +  C  +  D

Pon una valoración de 0-10 para cada tipo de corrupción a cualquiera que conozcas o asígnatela tú mismo y suma. Luego aplica la escala:

                         > 28     CORRUPTO
                        15-27    PRE-CORRUPTO
                        02-14    ERES UN SER HUMANO
                        <2         NO ERES DE ESTE MUNDO

Gracias por seguir ahí, tu amigo que nunca te falla


JUAN