lunes, 11 de noviembre de 2013

LA TIENDA QUE FALTA EN TU BARRIO

HOY ME HE DADO UN PASEO POR EL BARRIO Y ENCUENTRO QUE HAY PARQUES, CARRETERAS, CAMINOS HACIA LA MONTAÑA, ESCUELAS, RESIDENCIAS PARA ANCIANOS, APARCAMIENTOS PARA BICICLETAS, SEÑALES DE CIRCULACIÓN Y COLEGIOS Y ESCUELAS, PERO FALTA UNA TIENDA DEL BARRIO EN LA QUE SE PUEDA COMPRAR LO QUE NO SE COMPRA EN NINGUNA OTRA.

QUISIERA LEVANTARME UN DÍA Y SALIR EN PIJAMA A CANJEAR LA ACTITUD NEGATIVA QUE HE TRANSMITIDO AL CONTESTAR EL TELÉFONO TAN TEMPRANO, NEGANDO A ALGUIEN LA POSIBILIDAD DE RESOLVER SU PROBLEMA, POR UN TIQUE PARA VISITAR A UN ANCIANO Y QUE PURGUE MIS VACÍOS CON CONSEJOS DE LOS QUE NO SE PUEDEN COMPRAR EN TIENDA ALGUNA.

O ESPERAR EL AUTOBÚS QUE VIENE A RECOGER A LOS NIÑOS , CERCA DE LA MISMA TIENDA DE MI BARRIO, MIRANDO CÓMO OTRO SE ADELANTA A QUE UN ANCIANO PASE LA CALLE, COGIDO DE SU BRAZO, PORQUE NO QUISE DARLE EJEMPLO A LOS MÁS PEQUEÑOS, AUNQUE LO DIGA A DIARIO PARA QUE OTROS CREAN QUE SOY LO SUFICIENTEMENTE HUMANO Y SOLIDARIO COMO ME PRESENTO EN SOCIEDAD Y CANJEARLO POR UNA BARRA DE CHOCOLATE AMARGO PARA QUE INTOXIQUE MI DESEO Y ME DESPIERTE A LA VIDA.

ME ENCANTARÍA IR A LA TIENDA DEL BARRIO Y COMPRAR UNAS GALLETAS QUE HABLASEN PARA QUE NO ESTUVIESEN SOLOS LOS ENFERMOS MENTALES Y CARAMELOS DE LOS QUE ANIMAN A LOS NIÑOS A ENFRENTAR LOS CARACTERES AUTORITARIOS DE SUS PADRES, CHOCOLATINAS PARA QUE LOS MÁS PEQUEÑOS PUEDAN AGRADECER A SUS ABUELOS CUANDO VENGAN A RECOGERLOS AL JARDÍN DE INFANTES Y DONDE SE REGALASE UN TROZO DE COMIDA PARA ANIMALES A CADA PERSONA DEL BARRIO QUE HAYA HECHO ALGO BUENO POR LOS DEMÁS, CON EL PROPÓSITO DE QUE LOS ANIMALES SEAN CONSIDERADOS Y RESPETADOS.

HACE FALTA UNA TIENDA EN EL BARRIO PARA QUE SIRVA UN PLATO DE COMIDA A LOS INDIGENTES Y SE LO RESTE DE LA CUENTA DE QUIEN DEJO ALGUNOS BILLETES PARA QUE PUDIERA SERVIRLES CON TODO EL ALTRUISMO DEL MUNDO, DONDE LOS JÓVENES INTERCAMBIASEN LA DROGA QUE LLEVAN EN EL BOLSILLO POR UNA CARTA PARA ESCRIBIR ALGUNAS FRASES QUE LLENEN DE ORGULLO A SUS NOVIAS.

QUIERO UNA TIENDA DEL BARRIO DONDE SE IDENTIFICASE AL PROPIETARIO POR SU DIGNIDAD Y SU HONRADEZ, CON EL PAN FRESCO PARA QUE LAS PERSONAS VOLUNTARIAS LO RECOGIESEN Y DEJASEN ESCRITO QUE VAN A ENTREGARLO A ENFERMOS AGONIZANTES Y QUE SE LE PUEDA APUNTAR A LA CAJA CHICA DEL BARRIO, DONDE TODOS APORTARÍAMOS CADA SEMANA UNA CANTIDAD VOLUNTARIA.

ME ENCANTARÍA UNA TIENDA DEL BARRIO DONDE PUDIESE PAGAR LA LUZ QUE CONSUMO Y ENCONTRASE UN PUNTO PARA CONCERTAR CITAS CON MI MÉDICO DE CABECERA, A DONDE SE ENTREGASE LA LIBRETA PARA SACAR UN POCO DE DINERO, A SABIENDAS QUE EL BANCO ME VA A RECONOCER UN PLUS MÁS ALTO QUE EN LA MATRIZ Y POR LO QUE NO TUVIESE QUE PAGAR INTERESES PORQUE ES EL BANCO MÁS CERCANO Y ESE AHORRO ME APOYA PARA EL DESAYUNO EN LA CASA.

VIVO PENSANDO EN UNA TIENDA DEL BARRIO DONDE HUBIESE UN PROFESOR DESINTERESADO QUE EXPLICASE LO INCOMPRENSIBLE PARA UN NIÑO QUE NO PUDO ACUDIR HOY A CLASE, PORQUE LA VERDAD DEL APOYO SE REGALA Y NO SE COMPRA, UN AMBIENTE DONDE SE PUDIESEN REUNIR LAS PERSONAS A CONVERSAR DE LO MALO HABIDO Y LO BUENO POR VENIR, DE LA LLUVIA Y SU APORTE AL CAMPO, DE LOS VECINOS QUE NO SALEN Y DE LA CONTAMINACIÓN DE LAS CALLES.

HACE FALTA UNA TIENDA DEL BARRIO DONDE SE DEJASEN QUEJAS ANÓNIMAS POR LO QUE PENSAMOS DEL MUNDO Y SUS VICISITUDES, DEL PLANETA Y SU SENTENCIA, DE LAS GUERRAS Y EL HAMBRE, DE LA MANIPULACIÓN Y DEL OLVIDO, DONDE TAMBIÉN HUBIESE UN MUSEO PARA NO OLVIDARSE DE LO QUE SE HIZO A REGAÑADIENTES Y DE LO QUE NO SE ENTREGÓ CON AMOR, CON UN BAÚL PARA ALMACENAR PALABRAS VACÍAS Y CON UN SALÓN PARA PROCURAR SOÑAR, PORQUE ESTAMOS PERDIENDO EL HÁBITO DE CREER EN LOS SUEÑOS Y CON LA REALIDAD NO SE AVANZA LO SUFICIENTE.

ME ENCANTARÍA VIVIR EN UN BARRIO CON UNA TIENDA PARA CONTACTAR CON PERSONAJES A TRAVÉS DE VÍDEO-CONFERENCIAS , DONDE PUDIESE INFORMARME DE LOS PLANES Y LAS POLÍTICAS, LAS DECISIONES Y LAS CONTRADICCIONES, QUE ME PUDIESE ACERCAR A BIBLIOTECAS VIRTUALES Y DONDE SE PUDIESE IMPRIMIR UNA NUEVA TELA PARA QUIENES TIENEN YA LA CAMISA ROTA POR EL HASTÍO Y LA DESESPERANZA, EL ODIO Y LA VANIDAD.

SERÍA INTERESANTE UNA TIENDA DEL BARRIO DONDE LOS DISCAPACITADOS FUESEN LOS ÚNICOS PROPIETARIOS Y PARA QUE PUDIÉSEMOS COMPRENDERLES MEJOR Y ESTUVIERAN POR ENCIMA DE NOSOTROS, DONDE TODOS LOS MARGINADOS FUESEN VENDEDORES ASALARIADOS, PARA QUE REPARTAN LO QUE NO TIENEN Y EN LA QUE SE PUDIESE HABLAR DE TODO Y CON TODOS, SIN MEDIR VOCABLOS NI RESCATAR SILENCIOS, DONDE SE PUDIESEN DAR DUCHAS DE PAZ Y CONCORDIA PARA LIMPIARNOS LA MISERIA DEL DÍA A DÍA Y EN LA QUE APRENDIÉSEMOS A ENVOLVER LAS FRUTAS CON PAPEL DE ENTUSIASMO Y A ENTREGAR PESCADO SIN ESPINAS.

SI CONOCÉIS ESTA TIENDA DEL BARRIO, HABLADME DE ELLA Y ALLÍ ME VOY.

VUESTRO AMIGO, QUE NUNCA OS FALLA.


JUAN

domingo, 20 de octubre de 2013

¿QUÉ PIENSA UN PEN-DRIVE O UNA MEMORIA DE SU DUEÑO?

Si pudiésemos revisar en las entrañas de nuestra memoria, ese útil en el que hemos confiado parte de nuestra memoria diaria y donde relatamos, describimos, descargamos e incluso testificamos y disponemos de los ángeles que nos salvan de catástrofes en los datos ingresados en nuestro portátil, es simplemente un dispositivo de memoria externo que tiene una capacidad de almacenamiento. 

Pero, a veces, lo tenemos con clave porque no permitimos el acceso de extraños, creyendo que ahí se transformaría nuestro mundo de secretos, pretendemos no dejar rastro de nuestro caminar por el mundo virtual y a veces nos enfadamos con el dispositivo porque no corre lo suficiente, se atasca con facilidad o hay archivos que se presentan como artilugios dañados por un virus.

En ocasiones los atamos a nuestro cuello o a las llaves de la casa porque creemos que forman parte de nuestro atuendo o son parte integral de nuestras verdades y mentiras, las que integran nuestra actividad profesional, resguardando nuestra intimidad y dándole vida a un sencillo aparato conector.

Comparamos modelos y a nuestra memoria (PenDrive) le encontramos algo especial, como si hubiese sido fabricado con dedicatoria, merecedor de llenarlo de mensajes con contenido y libre de virus, pues hay que comprar programas anti-virus de calidad para que los limpie de impurezas.

Vamos por la vida como una aspiradora, pretendiendo recoger todo lo bueno y malo para grabarlo, aunque después haya que filtrar parte del contenido, pensamos que estando ahí refugiadas las palabras no se van a enriquecer en el diccionario, porque ya fueron extraídas por arte de la red.

Esperamos que alguien compre otro igual y ya estamos sumándole pegatinas, marcas o comprándole aditamentos, de los que siempre están disponibles en el mercado, para seguir haciéndolo diferente y especial entre los demás, como si no hubiese posibilidad de réplica en este planeta.

Hay que elaborar leyes especiales para revisar lo que hay ahí y si se viola la intimidad de este complemento externo, cargado de una memoria que más bien es un pozo con un cierto fondo y que cuando el cieno llega a un nivel te avisa que no queda espacio suficiente para rellenar más tu ego, pues adolece de circuitos integrales de memoria que le permitan pensar y actuar por sí mismo, viviendo el presente con apoyo en el pasado, pudiendo proyectarse hacia el futuro de tus propias intenciones.

Sin embargo, debemos dedicar un tiempo a comunicarnos con el PenDrive o memoria y preguntarle si merece la pena tener guardado un contenido que sólo tiene sentido para tus momentos de silencio, pues nunca llevaste a la práctica esos ideales con los que intentas confundirte entre los demás.

Sería bueno conversar sobre la necesidad de que te aceptara contenidos verdaderos, que no hayan sido tergiversados, manipulados, o se presenten como empedernidos o humillantes, pues debería tener una orden de un borrado automático, así podrías presumir de PenDrive con una carga útil y no con un aspecto deslumbrante.

Creo lógico preguntarle al PenDrive porqué no vistes igual a los tuyos, reservas con clave la dignidad de quienes conoces y procuras llenarte los bolsillos de piropos, caricias, un carácter que llene y una fuerza que equilibre diferencias, al mismo lado de la cinta con la que te cuelgas el dichoso dispositivo al cuello.

Pienso que sería sensato enviarle un E-mail a tu PenDrive para que limpie tu memoria de lo que eres capaz de relatar para tus adentros, porque es una manera brusca de señalarte en tus bases resquebrajadas y todo lo hace público por convicción, porque compartir las legañas de las mañanas, en esos ojos pegados y los rizos provocados por la almohada, en esas mañanas en que nadie tiene un centímetro de guapo, te hace más natural, aún sin PenDrive.

Me imagino dedicar tanto tiempo a revisar lo escrito y archivado, en un juego de manías de las que solo alimentas tus vacíos, porque hay que dedicar más tiempo a escuchar esas noticias de quien no tiene estos artilugios pero tiene una boca que habla, esperando que alguien lo escuche. Por eso mismo, creo que algún día habrá PenDrive con antena y así se grabarán en todas las memorias las mismas noticias, generadas espontáneamente, como la vida en la Tierra, a fin de que todos nos sigamos sensibilizando con lo que escriben otros y no sólo con nuestros pensamientos.

Quisiera aplaudir a los PenDrive que intentan balbucear para comunicarse, a los que parece que a veces se vuelven torpes, porque quizás les falte descanso, a los que llevan virus porque están necesitados de atención de emergencia, a los que están desgastados y aún les falta mucho por rellenar, a los que pueden auto-borrar archivos sin contenido de verdad, a los que se pudiesen cambiar automáticamente el nombre de una carpeta, porque es más real y se acomoda mejor a los objetivos y proyectos de una sociedad en crisis, a aquellos que amanecen mojados porque se orinaron en la noche anterior, creyendo que iban a ser utilizados para seguir escribiendo verdades a medias, a los que están fríos porque les falta riego sanguíneo, a los que se opacan con el paso del tiempo porque ya no hay transparencia en sus mensajes y a los que parecen ser un poco más anchos porque se les escapó un gas de la indigestión del día que llevaron a cuestas y la sobrecarga de comida chatarra que le dieron sus dueños.

Vuestro amigo, que nunca os falla.



JUAN 

sábado, 12 de octubre de 2013

¿QUÉ NOS PUEDE ENSEÑAR EL AGUA?

El agua corre y tiene vida, dispone de un caudal compuesto de gotas individuales que juntas arman un movimiento armónico y ordenado, desprendiendo un ruido grácil al oído y estabilizando nuestro estado de ánimo por la constancia de tu tarea continua (correr y arrastrar, acariciar y alimentar).

Nosotros somos gotas de agua que tenemos una corriente de vida, cada cual haciendo su tarea, aunque no siempre en forma armónica y, entre todos, debiéramos aportar para que este mundo funcione con un ruido que satisfaga a todos y que pueda estabilizarse nuestro estado de ánimo porque tengamos satisfechas nuestras necesidades más elementales si entre todos corriésemos y arrastrásemos adecuadamente todos los limitantes posibles, acariciáramos y alimentáramos a cuantos encontrásemos a nuestro paso.

La verdad es que somos gotas independientes, poco coordinadas y con muchos intereses, como si las gotas de agua de la corriente de un río saliesen disparadas cada cual por su lado y se perdiese la armonía de ese caudal de agua con un sentido prefijado, desde su origen en la montaña y hasta el final, al acabar en el mar. Nosotros debiésemos comprender que la tarea que tenemos, desde que nacemos y hasta que morimos, es procurar convencer al resto de gotas que es mejor mantenerse unidos, aunque cada gota tenga su propia filosofía de vida, pero lo que se aprende de la otra gota que está a tu lado supera a tu propia iniciativa para llevarte por delante a cuantas gotas encuentres a tu paso.

En el cauce del río y en sus orillas hay piedras que el agua moldea y procura erosionar, en algunos casos; otras, sin embargo, las arrastra por la fuerza de la corriente, pero siempre pretende mantener libre ese cauce para que el agua pueda correr libremente.

En nuestra vida, a veces actuamos liberando el camino para que la vida siga, pretendiendo arrastrar y moldear cualquier piedra que encontremos en el camino, buscando la mejor manera de despegarla del suelo y esperar que la corriente la lleve lejos.

Por momentos, pienso si las gotas de agua tuviesen sentimientos nobles y pudiesen hablar con las piedras y las pudieran invitar a incorporarse a la corriente o que le transmitan sus secretos y, quién sabe, si hasta las gotas de agua cambiarían su ruta y detendrían su paso para tomar otro rumbo, hasta fortaleciendo sus propias convicciones.

La tolerancia, al fin y al cabo, es una actitud abierta con cualquier piedra o guijarro, pero que podría llegar a moldear las gotas de agua, porque hay que aprender de lo imposible, lo que aparenta no tener vida o las circunstancias que creas adversas, porque se aprende de lo fácil, de lo coyuntural, de lo inerte y hasta de lo contradictorio, porque todo se necesita para seguir construyéndose uno mismo y seguir aportando a la construcción de un mundo mejor desde la verdad que nos identifica a todos, nuestra verdadera razón de ser, el alma de entregarse para llenarse de más verdad.

Si algún día viésemos un río sin corriente y, al rato, comprobásemos que todo vuelve a su cauce, es porque las piedras y las gotas de agua se pusieron de acuerdo para retomar el sentido de la corriente, aprendiendo de la erosión del agua que ahora negamos y olvidándonos de la única erosión de la piedra que ahora conocemos.

En un río hay vida, en un ecosistema rico y frondoso, al igual que en nuestra vida debe haber vida por cobijar a otros seres humanos que se alimenten con nuestra paciencia, nuestra tolerancia y nuestra propia verdad.

Seamos ríos con un cauce que aprenda a ser tolerante, porque así tendremos la corriente de la mejor verdad, de la verdadera autoestima y con el mejor de los caracteres, el que se transmite desde la necesidad de permitir que el otro pueda realizarse a través de tus actos, antes de lo que tú puedas hacerlo con la convicción de que eres único y singular, al tiempo que diferente, cuando en este mundo no hay mayor igualdad que ser diferente en la singularidad de quien espera asimilar lo que la vida del otro te esté aportando en el día a día, para construirte desde los cimientos de la aceptación del otro como un soporte fundamental en tu vida.

Tu amigo, que nunca te falla.



JUAN

martes, 1 de octubre de 2013

¿POR QUÉ LLORAN LOS NIÑOS?

Creemos que los niños deben vivir y que sólo lloran cuando se golpean o caen en la calle corriendo y no pensamos que unas lágrimas pueden ser ese semáforo en rojo que nos debe detener a pensar si también se han caído por dentro o se han golpeado con un mundo que no comprenden.

Un niño se cae por dentro cuando se le frustran sus ilusiones, pues a veces espera al padre que llega cansado y va camino de su dormitorio cuando la puerta entreabierta del cuarto de su hijo esperaba que la traspasara y dentro le esperaba un dibujo recién fabricado, un artilugio con cara de invento o unas calificaciones con las que quería demostrar que lo imposible estaba camino de convertirse en éxitos y realidades.

Un niño se golpea con un mundo que no comprende cuando le quieren enseñar a pensar en un mundo que tiene marginados a sus padres por alguna condición y le piden que lo abrace porque es el mundo de todos, cuando también ojea la calle y encuentra a quien tiene más que él y con menos esfuerzo, aparentemente su vecino tiene más felicidad que la que él disfruta cuando está desbordante y le cuesta menos conseguirla.

Un niño se cae por dentro cuando no puede presumir de familia delante de los amigos, porque todos inventan y su sinceridad le acobarda, muchos de ellos enseñan fotos y él sólo tiene señales de castigo en su cuerpo, algunos hablan de las vacaciones y él recuerda sus días alimentando a las gallinas.

Un niño se golpea con un mundo cuando quiere participar y lo quitan de la lista porque no puede hablar bien o no puede mantenerse de pie por su cojera, aunque fuese temporal, se aprendió el papel de una obra de teatro entre la luz del candil y los rebuznos de su burra, en ese establo que pareciese ser la puerta trasera de su casa y perdió la oportunidad porque el autobús no arrancó a tiempo y hay dos horas de su casa a la escuela.

Un niño se cae por dentro cuando le piden un libro nuevo para seguir la lección y aún no ha podido intercambiarlo o no encuentra un banco de libros cercano, no tiene quien le asesore en las tareas o terminó cansado de trabajar después de la escuela.

Un niño se golpea con un mundo cuando manda correos y recibe mensajes, chatea y se entretiene con la tecnología del mundo digital, a pesar de que cuando quiere una opinión o tiene una duda se le empuja diciendo que no hay saldo para hablar con él.

Un niño se cae por dentro cuando lo comparas y se hunde, al regañarle sin explicaciones, si lo miras y no lo acaricias, al momento de mirarlo con rabia porque esa rabia no te permite mirarlo como se debe, al exigirle y no llegar a un acuerdo, al sacarle la podedumbre de circunstancias negativas que todos llevamos dentro y al considerarle inútil hasta para respirar, cuando el aire no puede ser deglutido, cuando no come lo que tú le pides y si no se viste con el verde que encaja con sus zapatos.

Un niño se golpea con el mundo si le das más importancia a un seis en las calificaciones que a un excelente en su conducta, a la palabra de un profesor guía que a la presencia de un buen amigo, a su soledad perdida que a su ilusión vivida, a los que dicen que hacen que a los que hacen diciendo.

Un niño se cae por dentro cuando nadie le explica lo que está viendo en la tele, todos se ríen de lo que él no entiende, algunos se quejan y todo el mundo pasa de largo, porque al día siguiente va a estudiar el concepto de solidaridad y lo va a confundir con un árbol, una sonrisa de felicidad y va a desconocer lo que se siente, al igual que cuando se siente de contertulio en un ejercicio en la escuela y no sepa cómo actuar porque nunca tuvo respuesta para sus dudas.

Un niño se golpea con el mundo cuando alguna compañera le echa un piropo y no sabe cómo digerirlo porque nadie le explicó al respecto, cuando ayuda a pasar la acera a un adulto mayor y siempre hay quien le mira por si tuviese algún otro interés oculto, si alza la mano para discrepar con algún tutor y le callan por indiscreto, cuando le tira del vestido a la madre pidiéndole un poco de la rica comida que tiene preparada y le increpa para que espere con paciencia, porque no es la hora exacta para degustar absolutamente nada o cuando le mira a la cara a un adulto y le responde con un gesto y una pregunta indiscreta ¿tengo monos en la cara?.

Un niño se cae por dentro cuando le piden que se confiese y que junte las manos durante la comunión, pero también comulga quien no comulga con nadie fuera de la iglesia y vive mejor que él el quien nunca se confesó, confía en quien le falló y sus secretos son narrados por ahí como errores de personas simples y demasiado tontos, por francos y sencillos.

Un niño se golpea con el mundo cuando no comprende si hay que ir de blanco a la primera comunión, si se deben escribir con el mismo tino los renglones de caligrafía, aunque no tengan ningún mensaje o estén rotos por dentro, si es importante que los zapatos siempre estén limpios o si pensar en un minuto es porque vives despistado, si hablarle a un pájaro es motivo de preocupación y si es un castigo rezar en silencio.

Un niño se cae por dentro cuando hace fila en un banco, cogido de la mano de su madre y escucha a quien se adelanta o busca un amigo para infiltrarse, cuando ve nacer a un niño y sigue soñando con la cigüeña, si ve crecer a su hermano y él no despega del suelo, cuando todos lloran porque se fue el abuelo o saludan a un avión cuando va despegando del suelo, si ve una cama vacía porque su hermana está en el hospital o si los padres lloran y él protesta orinándose en la cama; y todo, porque nadie le explicó nada.

Un niño se golpea con el mundo si nadie le escucha, muchos le miran y casi nadie le coge la mano, cuando se ha olvidado del parque y sólo nada en sus sueños, cuando le quedan cosas por descubrir y va pasando el tiempo, si los pájaros no trinan cuando nos acercamos a la jaula o si hay que cerrar las puertas de la casa en la noche, porque en la obscuridad de sus interrogantes no encuentra una respuesta.

Un niño se cae por dentro si no puede hablar con la computadora para que esta le aconseje, si el celular no tiene manos para saludarlo, si la cama siempre abriga lo mismo y no puede llevársela a la escuela en las mañanas de frío, si no comprende por qué la bufanda no puede ser un amigo o porqué parece que los profesores siempre llevan razón, el que no haya filósofos o matemáticos a su edad y que ningún niño haya merecido un premio Nobel.

Un niño se golpea con el mundo cuando escucha una dialéctica vacía en el mundo de los adultos, si la sinrazón provoca alzar la mano o si los noticieros están cargados de más balas que consejos, cuando la verdad huelga por su ausencia y que nadie acuda al cuarto del abuelo cuando cree que está llorando.

Un niño se cae por dentro si no grita en libertad, no llora con paciencia, no estudia pintorreando, no disfruta soñando, no imagina inventando, no quiere abrazando, no demuestra regalando y no enferma suspirando, no se cobija refunfuñando y no descubre amando.

Y un niño llora cuando se cae por dentro o se golpea con el mundo que todos estamos construyendo, por lo que hay que dejarlos vivir para que nos enseñen a dejarles vivir en libertad, con paciencia, pintorreando, soñando, inventando, abrazando, regalando, suspirando, refunfuñando y amando. 

Vuestro amigo, que nunca os falla.


JUAN

sábado, 21 de septiembre de 2013

VEINTE REGLAS PARA VIVIR MEJOR

Me imagino un mundo en el que existiera un centro donde pudieses depositar un dinero, quizás el que te sobra, para que después de unos días alguien muy necesitado lo pidiera y se lo pudiesen abonar a la cuenta del pago de la luz, del agua, o las anotaciones pendientes en la tienda de la esquina, sin esperar que te agradezcan ni te identifiquen, a miles de kilómetros de tu casa y disfrazado para que no te encuentren en esta vida ni en la otra.

Me imagino a un parado de larga data, sin apoyo ni condición, despojado hasta de las maletas con el contenido más elemental, sin dignidad para algunos y harapiento para otros, perdido en el alboroto de las calles y en el peligro de las noches, hablándole a una banca o rebuscando en la basura y dirigiéndose a todos los feligreses en el sermón dominical, entre trajes y atuendos, abanicos y zapatos nuevos.

Me imagino un día cualquiera, en algún rincón del mundo donde se conozca que hay un sentido puro e integral de la democracia, normatizando el día de los mensajes muertos, para vergüenza de quienes los pronunciaron, esperando que todo el mundo los señale y así podamos vivir con la tranquilidad de que vamos a aprender a pensar en el otro, antes que a vivir del otro, unos minutos antes de abrir la boca.

Me imagino un fondo de la Unión Europea para capitalizar las esperanzas de tantas madres sin sueldo, cargadas de problemas y vacías de recursos materiales, empeñadas hasta con su imagen en el espejo, pero sin reclamar lo que necesitan y a lo que tienen derecho, permitiendo que cada mes tengan un sueldo ingresado en su cuenta corriente, porque son seres humanos y también desempeñan la única profesión de la que deben estar orgullosas porque no hay que pasar por la Universidad ni nadie te da un título, sólo disertas tu tesis con el aplauso de los besos de tus hijos y la comprensión de tu pareja.

Me imagino un Plan de Estudios donde un año adicional hubiese que dedicarlo al mundo, pudiendo enviarte a cualquier rincón y en algún momento de la historia, porque así aprenderíamos a ser más entusiastas con la solidaridad, se necesitarían menos recursos para especialistas y recibiríamos mucho de otros a los que ya no podríamos llamar negros, chinos, blancos, mestizos, refugiados, adoptados, apátridas, secuestrados, huérfanos o víctimas, sino solo los aceptaríamos como nuestros hermanos, algunos más pequeños y a los que deberíamos proteger, mientras que a los mayores procuraríamos imitarlos en su sencillez y su fortaleza, su hambre y su deseo de viajar un verano ara ser acogidos, en sus virtudes y sus defectos.

Me imagino un día de la vida de cualquier ser humano en el que se diese la orden para no hablar de política ni de guerras, porque fuese desconocido en la calle todo ser político y con sueldo y se detuviesen todos los conflictos.

Me imagino al Whatsapp llevando un mensaje y pudiendo salir escrito en el tronco de un árbol o en la fachada de la chabola de quien no tiene celular (móvil), pero que aún no ha perdido las esperanzas de contar con un amigo más, aunque tuviese rifle en mano o permaneciese sentado en un tienda de campaña, atendido como refugiado, detrás de una mesa esperando que le sirvan en un comedor popular o sentado en el suelo, dependiendo de lo que no debiera permitirse, al servicio de una limosna.

Me imagino un mundo en el que todo directivo, secretario, banquero, político o mercenario, ladrón o guardián, tuviese la obligación de llevar a su lado -como consejero- a un niño, para que abortara sus impulsos con la sinceridad y prometiera lo que va a cumplir con la verdad, que soñara sin barreras ni limitantes y que preguntase el por qué de todo lo que viese, tocase o escuchase, porque hay que aprender a dialogar para luego analizar y no lo contrario.

Me imagino incluir en los presupuestos del Estado una partida de 1.000 millones de euros para una crítica constructiva, venga de donde venga, impulsada con fondos de todos porque van a servir para todos, establecida por ley para observarla y discutirla, como antecedente fiel de todas las reformas que estuviesen por venir.

Me imagino a quienes han tenido un pasado de luto y a quienes han enlutado a la sociedad con su pasado, indicándoles que no tienen derecho a una pensión, sino que al hacer el balance de su vida de cuentas y hechos deben seguir trabajando, hasta el cansancio, para pagarle a ese pueblo que confió y lo defraudó, a pagar una cuota mensual hasta que capitalice, con intereses, su comportamiento en entredicho.

Me imagino a los niños de una escuela mirándose en silencio y descubriendo en el otro lo que no conoce de sí mismo, preguntando a los amigos y pidiéndoles que le digan lo que ven en ellos, porque es un paso adelante para aprender a vivir en una sociedad de iguales, donde debes estar expuesto a lo que te digan y a lo que te resalten, ya que tu actitud va a influir en los demás y va a servir de ejemplo para los que vienen detrás.

Me imagino una familia en la que los padres, por un día, se queden durmiendo con pañal y los hijos salgan a trabajar o a comprar y cambien en el banco de las ilusiones, para que tarjetas de esperanza de cambio le puedan alimentar a esos padres-hijos con sopas de cariño, mezcladas con letras de consejos y algún trozo de carne sin sabor a vanidad, salpimentado con el orgullo de poder estar siempre juntos.

Me imagino que los animales pudiesen hablar por una hora y nos transmitiesen su dolor y su cansancio, su humillación y su muerte anunciada, porque sería la oportunidad de comprender que no tenemos derechos sobre ellos, porque no nos lo permitieron, invitando algún día a la mesa a una gallina para que compartiese el arroz con nosotros, babero al cuello y un vaso de vino tinto cercano para que no se atragantase con la voracidad humana.

Me imagino dejar un premio gordo de la lotería desierto y repartir los fondos en alguna comunidad sin vida, cerca o lejos, ese mismo día u otro, porque esa sería la verdadera pedrea de la vida, la que ansiamos para no ver telediarios cargados de noticias, que no son otra cosa que frustraciones, arrebatos, miserias e imposiciones, mezcladas con segundos impactantes de falta de verdad, balones de oro y ciertos medallones del siglo de oro, colgados del cuello de quienes no han sabido respetar nuestra propia historia y quieren seguir convenciendo que los imprevistos y las normas solo se superan despistando con palabras descuidadas y maltrechas.

Me imagino a un paciente comatoso despertando y mirando, escuchando y palpando lo que le rodea, al frente de un noticiero televisivo y contando al mundo la realidad de un pasado sin recuerdo, porque es la mejor forma de empezar a construir sin estar condicionado, escuchándolo con atención porque sus neuronas debieran sobresaltarnos con cosas nuevas y propuestas de un buen amigo despierto.

Me imagino un carnaval, disfrazándome de aquel a quien odio y que él haga lo mismo conmigo, pues de la actitud de quien quiere vengarse se aprende a vivir con, porque hay una pizca de miedo a no saber qué otras cosas buenas lleva dentro el que te envidia y a que descubra en ti todo lo bueno que siempre te acompañó en la vida.

Me imagino a un abuelo en una sala de Neonatología, porque hay que tratarlos como niños y no abandonarlos soportando el costo de una vida de recetas e imposiciones, después de haber aportado y entregado en silencio, cambiándole los pañales con la suavidad y el respeto de quienes debiéramos convertirnos en enfermeros y médicos de las ausencias y las dudas de nuestros adultos mayores.

Me imagino un día en que no te cobrasen los trenes ni los aviones y las paradas de los autobuses fuesen las puertas de las casas o de los trabajos de los viajeros, que hubiese burros-taxi para dignificarlos por su trabajo y que sólo quedasen los refranes que transmiten verdades de impulso.

Me imagino una impresora 3D que pudiese hacer personas sin mentes criminales ni egoístas por principio, con el afán de procurar el crecimiento del otro antes que esos minutos en que te ensalzan los demás para pedirte algo a cambio o colocarte una medalla que pesa mucho más de lo que brilla.

Me imagino un blog que todo el mundo comentase y dejasen su foto como parte del mensaje, adueñándose de sus renglones porque van a ser los mensajeros de esas contradicciones de la vida que nos hacen pequeños e inverosímiles, con el único propósito de seguir creciendo en la única red que debe seguir imperando HTTP://WWW. ENESTEMUNDOSOLOHAYAMIGOS.COM

Tu amigo, que nunca te falla



JUAN

lunes, 16 de septiembre de 2013

NO SIGAS CON ESA TAREA

Amanece y ya estamos dispuestos a iniciar nuestro trabajo diario, muchas veces monótono y descuidado, pero siempre desarrollado con el mejor ánimo de poder seguir aspirando y contribuyendo a construir un mundo mejor para los que vienen detrás.

Sin embargo, acostumbramos a pecar de ingenuos o a demostrar indiferencia, pues con frecuencia caemos y recaemos, tropezamos y seguimos dando malos pasoS,  o al menos equivocados, muy a pesar de que alguien nos llamó la atención o nos puso en sobre aviso.

Y es que vivimos rodeados de animales domésticos, como el burro, al que tildamos de reflexionar poco y caer cuantas veces se coloca ante el mismo obstáculo, pero compartimos mucho con ese animal, porque somos incapaces de sobreponernos a los limitantes y las circunstancias nos vencen abrumadoramente.

Pareciese que tenemos por tarea descuidarnos del análisis que debemos realizar de todo lo que circunda nuestro espacio de relación, menospreciar los consejos que nos alertan de imprevistos y seguir estando ciegos para no ver lo que el día nos presenta en nuestro campo visual.

No aprendemos de circunstancias anteriores, pensamos que todo va a cambiar porque nosotros así lo intentamos y descuidamos incluir en nuestras previsiones cualquier circunstancia o detalle que pudiese echar por tierra nuestras aspiraciones, permitirnos continuar con nuestra marcha o lograr una aspiración, para nosotros o nuestros amigos, familiares o empleados.

No conviene convertirse en dependiente de los vaivenes de la bolsa, los trucos de las palabrerías políticas ni en rehén de las noticias del corazón, pero hay que ser más prudente en lo que concierne a nuestros antecedentes remotos y recientes, para poder identificar riesgos potenciales y reales en nuestra marcha y evitarlos a tiempo, superarlos con holgura y no permitir que se repitan momentos de incertidumbre o dudas razonables por zancadillas de la vida diaria, porque hay que seguir aprendiendo de nuestra historia vivida.

Continuar con la tarea de olvidarse de todo y volver a caer es una pérdida de tiempo y energía que podríamos emplear en mejorar nuestras relaciones y fortalecer nuestros vínculos, almacenar nuevas experiencias y descubrir espacios para el crecimiento personal.

No sigamos con la tarea de caer como el burro, sino de seguir siendo animales con un raciocinio perspicaz y sin imprevistos coyunturales que nos asombren y condicionen, porque parte de nuestro tiempo hemos de emplearlo en conocernos y en observar, en descubrir y en evitar, de tal suerte que el camino sea más fácil y podamos seguir haciendo camino al andar, dejando una estela que pueda servir de ejemplo para que otros también sean capaces de andar sin tropezar y mirar sin sorprenderse.

Gracias a todos por seguir ahí, vuestro amigo que nunca os falla.



JUAN  

miércoles, 4 de septiembre de 2013

ÉCHATE UN VISTAZO

Acostumbramos a mirar por encima del hombro, descubrimos la esencia de la vida en quien permanece sentado pidiendo, observamos el lento caminar de un enfermo terminal y escuchamos los quejidos de quien reclama una gota de justicia en un vaso de desacuerdos e incoherencias, pero nos dejamos llevar y esperamos que algún día podamos descubrirnos en nuestros silencios.

La verdad es que nos da miedo "echarnos un vistazo", porque puede que encontremos restos de miradas perdidas, montones de indiferencia, salpicaduras de orgullo y muchos litros de un líquido que nos corroe de ambiciones y despropósitos.

Echarse un vistazo es mirar hacia adentro y encontrarte en tu mejor verdad, la que a veces no compartes por humildad o te reservas para ir mejorando en el día a día, aunque esté marcada por todo aquello que posiblemente te avergüence y comprometa.

Echarte un vistazo significa hacerte preguntas para comprobar tus verdaderas actitudes y descubrirte en la crudeza de las reacciones humanas, donde muchos dicen lo que no hacen y otros tantos hacen lo que no dicen.

Echarte un vistazo es purificarte de los pecados de la vida diaria, los que no se confiesan porque hay pudor en comunicárselos al cura o a tu pareja, esos que te pesan y que te están recriminando en las miradas que regalas y los gestos que manifiestas.

Echarte un vistazo es aprender a examinarte ante un banco de preguntas aleatorias que bien podría hacerte el ama de casa, tu madre, un hermano, un mendigo o aquel a quien te tienes que dirigir para solicitarle un trámite y que tras la ventanilla esconde su poder y su arte para doblegar, manipular, soportar o entregarse en vocación y servicio al cliente que llegue en cualquier mañana de trabajo.

Echarte un vistazo implica ordenar tus preferencias y descubrir que es más interesante dormir que alterarse, recibir que preocuparse de dar o esperar que despegar del suelo y avanzar, pero lo que te debe mover a vivir debe ser todo lo contrario, o sea, inquietarse por las injusticias y las diferencias, dar lo que se tiene y llenarse para volver a entregarlo sin esperar nada a cambio o dirigirse a donde nadie te llamó a sabiendas de que allí eres útil por necesidad.

Echarte un vistazo es firmar un compromiso con tu propia vida y regalar momentos para que puedan liberarse sonrisas atrapadas por el silencio o dominadas por voces altisonantes que pretenden buscar vasallos o esclavos donde sólo deben existir personas.

Echarte un vistazo es escuchar atentamente el ruido de tu sangre y saber que circula adecuadamente, sentir la piel que roza tu pantalón o tu falda y hallar una parte de tu cuerpo viva, alimentarte de la nada para encontrarte con todo lo que necesitas, nacer para empezar a crecer y fortalecer tus pasos para que el camino nunca sea pesado.

Echarte un vistazo es reconocer si llevas con dignidad el nombre que te dieron y los apellidos que reservaron para ti, mirar en tu bitácora si has hecho lo que debías y si tienes planificado hacer lo que otros necesitan de ti, procurando dar un giro al timón de tu vida si las conclusiones no son las adecuadas al sentido que debe existir en un corazón bondadoso y limpio.

Echarte un vistazo es renunciar a los superfluo para que te vayas acercando a lo realmente necesario y a preguntarle a otros para que te manifiesten lo que ven en ti, porque la opinión de los demás puede ayudarte a construirte aún más y mejor.

Echarte un vistazo es agradecer a todo lo que te rodea que haya contribuido a integrar tu razón de ser y a minimizar tus errores, a responder cuando se te necesite como ser humano y profesional con las manos vacías y sin contenidos materiales, pues la bondad de espíritu y la solidaridad siempre irán desnudas por la vida, sin bolsillos para almacenar gratificaciones ni tarjetas de devolución de favores.

Echarte un vistazo es aprender a ser tú mismo, el que la vida espera y quienes te engendraron también. Aprende a no fallarles a ninguno y así llegarás a ser un adulto de bien, tengas los años que tengas y vivas en edificios o chabolas, porque la necesidad que todos tenemos se nutre de responsabilidad y sinceridad.

Tu amigo, que nunca te falla


JUAN